FASTIDIO, MALHUMOR, RESENTIMIENTOS DISIMULADOS, INTERESES.

¿Por donde le entrarías al análisis del tan resbaladizo paso del Súper TC 2000 por El Villicum sanjuanino?, convertido en meca para parte del automovilismo argentino, habida cuenta de la receptividad y billetera gubernamental de la provincia que encuentran.

La victoria conquistada por Agustín Canapino, lo puso en el centro de la pelea por el título, y cerró un fin de semana en el que el Super entró en ebullición como un volcán (a propósito, un espanto, lo sucedido con el volcán en las Islas Canarias).

Podio todo mío. Brazos en alto, Agustín.

El banderazo sobre el Chevrolet Cruze 86, puso en modo pausa una situación de aguda tirantez en la categoría que se venía gestando, y tuvo una eclosión en San Juan.

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El aislamiento obligado de Matías Rossi, luego de volver de correr en el Stock Car en Brasil, donde se le siguen demorando los resultados, puso en peligro su participación en El Villicum. Hubo como te contamos, gestiones con autoridades gubernamentales, para hacer viable su presencia. Mientras, acusaron desde el Toyota Gazoo Racing y el mismo Misil, que desde equipos rivales (¿Chevrolet, Renault?), habrían operado para obstaculizar su concurrrencia y así limar sus chances en el campeonato.

Con Rossi instalado en El Villicum, inmerso en una burbuja sanitarira que impedía contactos, clasificó y se llevó el Sprint del sábado. Luego, en realidad unas cuatro horas después, al cabo de una demora sin sentido, los  comisarios deportivos  (¿temen ante resoluciones complejas?) sancionaron a Rossi, Canapino y Berni Llaver por faltas cometidas al largar y a Matías además, 40s por reiteradas transgresiones a los límites de la pista (diseñada en especial para las motos), eso hizo que lo mandaran a largar 18º.

La actuación de los comisarios, de nuevo en la picota por resoluciones controversiales (no atraviesan el mejor momento los de la CDA, tampoco los de la ACTC), derivó en una «fiebre de sábado a la noche» (sí, claro, faltó John Travolta), extendida y aumentada el domingo. Rossi se sintió apuntado, discriminado, maltratado, y tomó una decisión cuestionable: No correr. O sea, le dio el «gusto» a quienes supuestamente, habían intentado impedir que se subiera al Corolla número 1. Una breve alusión a la actitud del Misil; asume el rol de piloto hiper profesional, es uno de los top de Sudamérica, cobra un salario en moneda fuerte y lo liga un contrato a un gigante automotriz mundial como Toyota. Sin embargo, resolvió no correr. Como escribí en Twitter en tren de simular una situación similar en Fórmula 1, ¿que hubiera ocurrido si Max Versttapen, enojado por la sanción recibida por el incidente con Hamilton en Monza, decidía no correr en Rusia?. Inimaginable. O bien, como te sentirías si comprás una costosa entrada para ver y escuchar cantar a la «Sole», y en su lugar sale al escenario su hermana? El público presente en El Villicum, poco, no llegó a la cantidad autorizada, también fue destratado por Matías y por el Súper TC 2000. Y sobre los comisarios deportivos de la CDA y la ACTC, ¿no deberían ser evaluado por su fallos, por un colegio de comisarios como ocurre en el fútbol con los árbitros?

El escandalete, aunque intentaron minimizarlo habitantes de la categoría e incluso periodistas, fluyó, cobró envergadura y no concluyó, quedó en suspenso y abierto a deliberaciones. En la final, incluso, el periodista Mauricio Mansilla de «Carburando», sostuvo que el equipo Chevrolet, puso a un integrante a «controlar» y luego datear a pilotos que sobrepasaran los límites de la pista. De no creer, ¿no debieron colocar veedores oficiales?.

Sobre el default de Rossi, según contó Darío Ramonda, director del equipo Toyota, cuando habló en el programa de radio «Campeones», la decisión de Rossi para no correr «fue personal y yo la respaldé; (Matías) no aceptó la sanción, penso que era una arbitrariedad y que rozó lo discriminatorio». Y pisó más el acelerador, «durante toda una semana fue perseguido para tratar de evitar que participara de la competencia. Eso fue tolerado por él, por el equipo, pero la sanción puso el límite. Este tema va a merecer un análisis, seguramente», adelantó.

Con ocho carreras dejadas atrás, al frente del campeonato, Leonel Pernía tercero atrás de Canapa y Julián Santero en la carrera. Leo por apenas un punto a Agustín (155 puntos a 154). ¿Se lamentará Rossi (109 al igual que Facu Ardusso) cuando finalice el año, no haber corrido en San Juan?

Te pregunto a vos, seguidor del automovilismo, ¿de que hablaste luego del TC en Rafaela, despues del Turismo en el Cabalén y una vez cumplida la novena fecha del Súper en San Juan?. ¿Acaso de los resultados, de las carreras?: No lo veo. ¿Y de los desaguisados?: Sí. ¿Me equivoco?

El automovilismo argentino que supimos conseguir…

Fotos: Super TC 2000

 

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