INTERESANTE CUESTIÓN.

El fabuloso desempeño de Fernando Alonso a bordo del Aston Martin AMR23 en el Grand Prix de Bahrein, prueba apertura del Mundial, en el que alcanzó su podio número 99, habilitó la inquietud. La actuación de su compañero Lance Stroll, que corrió con una muñeca dañada, sin haber participado de la pretemporada, y aún así arribó sexto, respaldó esa sensación. Los coches verdes que se construyen y preparan en la base de Silverstone (Inglaterra), fueron la gran sorpresa del arranque y autorizan a preguntarse si Aston Martin puede coronar este año, recién comenzado, con una o más victorias en un panorama completamente dominado por Max Verstappen y RedBull.

“Tenemos que mantener los pies sobre la tierra”, señala Mike Krack, el Team Principal de la escuadra. AM sumó 55 puntos en todo el torneo 2022, con Stroll y Sebastian Vettel; en la primera prueba de 2023, con un auto muy distinto, ya cosecharon 23 puntos, el 42 por ciento de lo sumado en la temporada anterior ¡en una sola carrera!

No está de más recordar que este equipo, que ha sufrido tantos cambios de denominaciones a lo largo de su fundación hace más de tres décadas (cuando nació como Jordan), volvió a saborear hace relativamente poco el dulce sabor del triunfo: fue cuando Sergio Pérez ganó el GP de Sakhir, en el circuito perimetral del Circuito Internacional de Bahrein (BIC), el 6 de diciembre de 2020. El equipo entonces se llamaba Racing Point, al auto se lo había apodado “The Pink Mercedes” (el Mercedes rosado), y Pérez condujo desde la última posición a la primera en aquella carrera extraordinaria. En 2020 –año de la infame pandemia-, Mercedes ganó 13 de los 17 Grands Prix disputados.

Eso permite inferir que, aunque RedBull siga dominando en el presente ejercicio, como lo hizo en 2022 (cuando conquistó 17 de las 22 competencias), siempre hay espacio para un batacazo en Fórmula 1: Pierre Gasly (Toro Rosso) en Italia 2020 o Esteban Ocon (Alpine) en Hungría 2021, lo atestiguan.

Lo interesante de la Fórmula 1 –entre tantos atractivos- es que siempre puede darse una carrera anómala, extraña, increíble. Y allí está el punto. El Aston Martin AMR23 (básicamente, un chasis  similar al RedBull RB18 pero más desarrollado, con unidad de potencia, caja de velocidades y tren trasero de Mercedes), es un auto competitivo para pelear con la Ferrari SF23 –y probablemente ganarle- y con el Mercedes W14, al que superó sin atenuantes en Bahrein. Pero todavía está medio a un segundo por detrás del RB19. ¿Es esa diferencia un impedimento para alcanzar la victoria? De ninguna manera.

¿Cuáles son los puntos fuertes del AMR23?
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Esa conjunción de RedBull y Mercedes juega a su favor. El coche posee grandes cantidades de downforce, que lo hacen muy rápido en las curvas de baja y media velocidad (dónde se hacen buenas diferencias). También una tracción formidable, que sorprendió inclusive al mismo Alonso, quien casi se lo lleva puesto al pobre Carlos Sainz acelerando a la salida de la curva 4.

Como tal, es un coche muy maniobrable (“lovely”, lo calificó Alonso, “adorable”), con un tren delantero muy firme (a diferencia de la Ferrari SF23), y muy buenos frenos (que ya querría McLaren).

El podio de Bahrein: Pèrez, Verstappen, un ingeniero de RedBull y Alonso.

El podio que cerró el primer capítulo de la F-1 en 2023.

¿Cómo llegaron a diseñar y construir un auto de esas características? El arranque del AMR22, un año atrás, fue tan malo, que en la tercera carrera apareció una evolución, al que popularmente se llamó “el RedBull verde”, por su parecido con el coche ideado en Milton Keynes. Como tampoco funcionó, los capitostes del equipo (Krack, Martin Whitmarsh, el dueño Lawrence Stroll) decidieron abortar cualquier posibilidad de desarrollo y aplicarse al AMR23.

Para entonces, ya habían contratado como director técnico a Dan Fallows, un discípulo de Adrian Newey en RedBull, y al aerodinamicista Eric Blandin, que había trabajado con Fallows entre 2002 y 2009, y que luego pasó por Ferrari y Mercedes para desembarcar junto a su ex compañero. Fallows atrajo, además, a otros seis ingenieros del equipo que dirige Christian Horner. Andy Green, el histórico director técnico del Team Silverstone (al principio Jordan, luego Midland, Spyker, Force India, Racing Point y desde 2021 Aston Martin) fue desplazado, y el nuevo equipo de técnicos se hizo cargo. Los que quedaron recordaron cómo habían hecho ingeniería reversible con el W10 de Mercedes. Pero aunque el AMR23 parece un RB18 pintado de verde, con los pontones esculpidos de tomas altas para los radiadores y caída suave hacia atrás, no ocurrió lo mismo. No hubo ingeniería reversible, ni copia.

¿Cuál fue el último proyecto en el que trabajó Fallows en RedBull? ¡Oh, casualidad! El RB18, durante 2021… Lo que hizo entonces fue, simplemente, pensar un auto con características similares y mejoradas.

Por eso Checo Pérez, que tan bien conoce al Team Silverstone (como que fue el último piloto que los hizo ganar), sabía lo que decía cuando afirmó “estar contento porque en el podio (de Bahrein) hubo tres Red Bull”.

¿Le alcanzan las virtudes mencionadas para pretender un triunfo?

De acuerdo al circuito podría ponerse más cerca de RedBull y acaso superar a Ferrari. Las características del AMR23 lo hacen ideal para pistas que requieren altos niveles de downforce, como Montecarlo, el Hungaroring, Marina Bay en Singapur o el trazado de Barcelona.

Cuando a Alonso le preguntaron, tras su podio, si conocía ya las debilidades del coche, para ponerse a trabajar en solucionarlas, admitió que sí, pero indicó que prefería guardarse esa información. La falencia más notoria está a la vista: la falta de velocidad final.

En Aston Martin notaron durante las pruebas y la clasificación que, con el DRS abierto, al AMR23 le costaba más alcanzar la velocidad a la que llegaba el Mercedes W14, que utiliza la misma unidad de potencia. Inclusive, los Williams –también equipados con el motor pergeñado en Brixworth- eran más veloces en línea recta.

¿A qué se debe esa falencia? El AMR23 es menos eficiente desde el punto de vista aerodinámico que el RB19, es decir, con la downforce produce mucho drag, mucha resistencia al avance, lo que no ocurre con los autos campeones.

Esa falta de velocidad final -6 km/h menos que la SF23 en la Q3, por ejemplo- le impedía a Alonso utilizar el DRS para superar rivales, y fue esa carencia lo que llevó al asturiano a generar esas maniobras tan entretenidas, que resultaron al cabo la sal de la carrera. Con las virtudes detalladas (buenos frenos, maniobrabilidad, tracción), superó a Sainz en un ataque delicioso, por ejemplo.

También es cierto que esas características lo hacen menos candidato en una pista como la de Jeddah, en Arabia Saudita, o el Albert Park de Melbourne, las dos próximas citas. Quizás allí se desdibuje un poco la performance, pero sería completamente lógico. Hay todavía mucho por desarrollar en el AMR23, y las nuevas piezas seguramente aparezcan en Azerbaiján, la cuarta competencia del año.

Volviendo al punto original: ¿pueden ganar los AMR23 durante 2023? Los teóricos de la ingeniería aplicada a la F-1 dicen que sí.

Después, carreras son carreras…

 

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