IMPRESIONANTE, INOLVIDABLE, INCREÍBLE.

Y los adjetivos pueden sumarse ante la gran victoria de Marc Márquez, en el Gran Premio de Alemania de Motociclismo. No hubiese sido noticia hasta hace un año, cuando los triunfos del español eran una costumbre que aburrió al Moto GP.

Sin embargo, todo cambió desde aquel 19 de julio de 2020, ante aquella caída en Jerez de la Frontera. El golpe le provocó una seria fractura en el húmero derecho, que demandó tres operaciones, y una larga y todavía incompleta rehabilitación. Un accidente que abrió las dudas sobre la total recuperación física, y la continuidad deportiva del español en el primer nivel del campeonato mundial.

A pura emoción, el equipo Honda recibe triunfador a Marc Márquez luego de los 581 días transcurridos desde su anterior victoria en Valencia 2019. Fue el el 57° triunfo del español en Moto GP y el más ansiado. «Cuando llegué ganador me acordé de todos los que me ayudaron en los malos momentos», destacó Marc.

“He tenido muchas buenas victorias, pero emotivas como esta, pocas o ninguna. Es que nunca tuve tanta necesidad de una victoria. Por eso he vivido uno de los momentos más importantes de mi carrera deportiva«, largó Marc apenas bajo de la Honda y comenzó a recibir una avalancha de saludos, abrazos, del equipo; su hermano Alex, amigos, rivales. Todo el ambiente de Moto GP se alegró por el regreso del Márquez al primer escalón del podio; una imagen que algunos pensaron que ya no volverían a ver. Por eso relegado en el interés, quedó el tercer puesto del francés Fabio Quartararo que le permitió encabezar el campeonato.

«A finales de año tenía miedo, pero más que de no poder volver a ganar, era por la movilidad de mi brazo. No estaba preocupado por el motociclismo, sino por mi vida. Fue muy difícil«, reveló Marc recordando esa esforzada recuperación de dolorosos movimientos, que le demandaban grandes esfuerzos hasta para levantar un vaso de agua.

Márquez reconoció el valor de los consejos del ex campeón Michael Doohan, para superar el incierto momento del retorno tras un grave accidente. El australiano le hablo de su experiencia vivida en 1992.

Necesitaba Marc Márquez la victoria, para completar un regreso que inició hace seis carreras, con el objetivo tan importante para un campeón de su nivel, como lo era el probar que seguía siendo un ganador. Una incógnita que seguramente habrá atormentado su mente, más que el dolor de las tres operaciones y sus rehabilitaciones durante once meses, intensificadas cuando sus primeras carreras terminaron con caídas. Por eso Marc necesitaba y ansiaba volver a ganar.

Y volvió a ganar Márquez en Moto GP, tal como percibió desde que llegó a Alemania. Y qué mejor escenario que Sachsenring, un circuito con el que Marc mantenía en sus últimos once presentaciones. un permanente romance con la victoria. Como será de fuerte esa relación que el destino quiso que el año de inactividad de Márquez por la lesión coincidiese con la cancelación del Gran Premio alemán por el corona virus. Un guiño para no cortar ese romance que ahora recobró toda su fuerza

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