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CONFESIONES DE OTOÑO.

Un año atrás, en el arranque del Mundial 2025, cuando Oscar Piastri lo batía una y otra vez, empezó a hablarse del estado anímico de Lando Norris, poniendo sobre el tapete el tema de la salud mental de los pilotos de Fórmula 1. El inglés solo develó lo imprescindible en aquel momento y luego, una serie de circunstancias lo devolvieron a la lucha por el título, que acabó ganando. Ahora, más aliviado, se permitió divulgar el tema:

“Hablé con ciertas personas el año pasado, cuando estaba pasando por un mal momento», aceptó en ua charla reciente con el diario The Guardian. «Atletas de élite, algunos de los mejores del mundo, y les conté sobre mis dificultades y qué hacen en esos momentos. Cómo logran abstraerse del ruido y ser ellos mismos en la cancha de tenis, en el campo de golf o donde sea”.

Norris se mostró cauto y no reveló las identidaes de sus confidentes. «Prefiero no decirlo. Pero son personas increíbles que lograron mucho en diferentes deportes y sin duda me ayudaron a lograr lo que logré».

Norris necesitó esa ayuda “más bien al principio, en esa pequeña parte de la temporada en la que las cosas no funcionaban y no me sentía muy cómodo con el coche. Era rápido y lo suficientemente bueno como para ganar carreras. Simplemente no podía resolverlo por mi cuenta. Así soy yo: necesito la ayuda de mucha gente diferente”.

Pero luego, cuando se apagan las luces rojas y la pista queda libre, el piloto está prácticamente solo, salvo por la reiterada voz del ingeniero que le habla por radio… pero son ingenieros, no terapeutas.

“Hay que salir y hacer el trabajo por tu cuenta. El año pasado fue muy especial, ya que solo hay 35 campeones del mundo de Fórmula 1 en toda la historia. Que yo forme parte de esa lista es algo increíble».

«Cuando era más joven, nunca imaginé que tendría la oportunidad de hablar sobre la salud mental. Así que darme cuenta de cuánto puedo ayudar a otras personas es especial. A largo plazo, eso significa más que ganar un campeonato mundial».

El piloto de 26 años ya había explicado cómo, en su primera temporada en la máxima categoría, en 2019, la depresión casi lo lleva al fracaso. “Tenía muchas dudas: me preguntaba a menudo ‘¿Merezco estar aquí? ¿Por qué no soy tan bueno como esta gente?’ Sientes que estás haciendo perder el tiempo a los demás… Lo pasé muy mal”.

Un Norris vulnerable en aquel priemr año en McLaren contra el experimentado Carlos Sainz, tuvo sin embargo la empatía de pensar en los demás y encargó 800 botellas de agua personalizadas. Cada una llevaba el nombre de un empleado de McLaren, sin importar su puesto. «Eso fue en 2019 y muchos todavía usan su botella de agua hoy en día», dice. «Mi mayor motivación siempre es intentar hacer feliz a mi equipo, tanto como hacerme feliz a mí mismo y ganar. Ciertamente hay pilotos a los que no les importa tanto, pero es algo que siempre me ha encantado».

“Recuerdo que en 2018 [como piloto de pruebas] solía ayudar a empaquetar las cosas por la noche con los mecánicos. Trabajan más horas que nadie y se levantan a las 4 de la mañana. Un par de mis mecánicos actuales estuvieron en uno de mis primeros días de pruebas [cuando era un adolescente que practicaba en el simulador]… También he estado con mis ingenieros desde mi primera prueba [de F1] en Budapest en 2017.”

Después de otras tres carreras en la que Piastri fue más rápido que Norris, el inglés sacó su campaña a flote con un triunfo en el Sprint de Miami y el segundo puesto en el Grand Prix, en ambas ocasiones por delante de su compañero.

«A menudo rendimos al máximo cuando Lando conduce de forma subconsciente, sin tener que pensar demasiado en la conducción», opina Will Joseph, el ingeniero de pista de Lando. Norris cree que “es el sueño de cada fin de semana llegar a ese escenario. A veces parece imposible”.

El “mejor ejemplo” de ese estado de fluidez “fue la única vuelta de clasificación en la que lloré después. Fue mi pole en Mónaco el año pasado . La clasificación iba bastante mal y empecé a dudar de mí mismo. ¿He perdido esa pequeña ventaja en las clasificaciones? Siempre ha sido mi mayor fortaleza desde que era niño. Mónaco es el más difícil, y con el que he tenido problemas desde que llegué a la Fórmula 1. Tienes miedo y diferentes desafíos. Es Mónaco y una vuelta increíblemente complicada. Es necesario superar ese nivel consciente. Tienes que dejar de pensar: ‘Voy a frenar aquí y hacer esto’. Si quieres la pole, tienes que cerrar los ojos al doblar la esquina y ver si llegas al otro lado. Fue especial».

Fuente: The Guardian

8-5-2026

 

 

 

 

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