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EN MOMENTOS EN QUE SE SUEÑA CON EL REGRESO A LA ARGENTINA DE LA FÓRMULA 1. 

Ni siquiera tener un piloto de la altura de Max Verstappen ni un lleno constante año a año le permitíó a los Países Bajos sostener su Grand Prix. Una resolución parlamentaria, que aumentó del 9 al 21 por ciento un impuesto interno a los entretenimientos, desanimó a lo organizadores: no podían asegurar que en el nuevo esquema los costos quedarían completamente cubiertos. 

Así que el fin de semana, tenía lugar el último Dutch GP, así denominado en algún tiempo.

«Los aficionados —especialmente los seguidores de Max, así como los de los otros pilotos- no siempre tienen la oportunidad de asistir a un Gran Premio como este», opina Jan Lammers, el ex piloto neerlandés de F-1 que fungió como director de la carrera en Zandvoort.

«Creo que es una verdadera lástima para esos aficionados holandeses, y también para los habitantes de Zandvoort, que realmente lo disfrutaron y se beneficiaron deL GRAN PREMIO».

Para Lammers, no queda ni pizca de arrepentimiento por la decisión. «Desde luego que no. Aparte de Silverstone, somos el único Gran Premio del calendario –entre todos esos países maravillosos- que tiene que salir adelante totalmente por su cuenta, sin apoyo gubernamental. Eso siempre ha tenido sus pro y sus contras para nosotros. Pero simplemente pusimos manos a la obra y logramos que fuera un éxito».

Como se diría hoy, un verdadero acuerdo entre privados.

«Si se presenta la oportunidad de renovar el contrato ahora, el requisito principal es firmar por un mínimo de cuatro años. Puede que haya cierto margen de negociación al respecto, pero sigue siendo un compromiso considerable. Además, los costos de producción para organizar un evento de este tipo superan los 70 millones (de euros)», de acuerdo con Lammers.

«Si se espera que empresarios o empresas privadas asuman esa responsabilidad corriendo con los gastos y los riesgos –especialmente tras haber vivido la pandemia de coronavirus y en medio de varios conflictos bélicos-, que conllevan, sencillamente, un riesgo enorme. Nunca se sabe hacia dónde se dirige el mundo. Y, precisamente después de organizar eventos tan magníficos, uno no puede sino decir: es imposible superarlo».

Y agregó: «Los logros que hemos alcanzado en materia de sostenibilidad han trascendido nuestras fronteras y se han extendido por el planeta. Estamos orgullosos de ello».

Lammers señala que la realización de un sprint, por primera vez en Zandvoort, era un punto de atracción importante del último fin de semana con F-1. «Se mire por donde se mire, todo ello prometió un fin de semana espectacular».

Pero era el último. Tanta inversión para remodelar el circuito, creando dos curvas peraltadas, para adecuar el trazado a Grado 1, duró apenas un lustro, de 2021 a 2026. Una experiencia para tener en cuenta, en especial si a alguien le importa, realmente, de dónde sale el dinero para convencer a Liberty Media a que otorgase una fecha. Porque no será, como nunca lo ha sido en la historia del GP de Argentina, un auténtico encuentro entre privados…

«Siempre hemos dado lo mejor de nosotros, pero en esta última edición quisimos que no faltase nada», señala Lammers. Tan última era que, por primera vez, los reyes de los Países Bajos concurrían oficialmente al Gran Premio, y no como meros aficionados.  Entregaban los trofeos en el podio. Y chán chán.

19-08-2026

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