UN RELOJITO.

Es lo que fue el suizo Dominique Aegerter para asegurar en el Villicum su título mundial en el SuperSport 600, la categoría telonera del Campeonato Mundial de Superbike.

Sobre la Yamaha YZF-R6, Dominique tuvo la sincronización y perfección de movimientos para no tomar riesgos innecesarios y con un y puesto rubricar una brillante campaña que contó con una decena de victorias. Si algo faltaba para tranquilizarlo, esto ocurrió con el abandono del sudafricano Steven Odendaal en la segunda carrera que como la primera tuvo como ganador al francés Jules Cluzel (Yamaha).

Aegerter tuvo en la Yamaha del Ten Kate Racing un excelente medio y lo supo aprovechar. Su campaña contabiliza triunfos dobles en Misano, Assen y Navarra y victorias simples en Estoril, Most, Magny Cours y Jerez de la Frontera
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A los 31 años, Aegerter llega a la cima de una campaña que entre sus antecedentes cuenta con un extenso paso entre 2006 y 2019 por las clases 125 y Moto 2 del Mundial de Velocidad. Participante este año también del torneo de Moto E (Eléctrica), esta flamante corona en el SuperSport 600  tuvo el sabor de la revancha por la que en principio había conseguido en la moto E pero debió resignar al ser sancionado por una maniobra peligrosa contra el español Jordi Torres, el definitivo campeón.

Hubo dos motociclistas argentinos que vieron desde cerca esta consagración de Aegerter en SuperSport. Fueron Andrés González y Matias Petratti quienes sobre sendas Yamaha coincidieron en sus actuaciones. González abandonó en la primera carrera y llegó 16° en la segunda mientras que Petratti terminó 16° en la inicial y desertó en la restante.

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