TODO SE TERMINA

Un 23 de enero de hace 45 años, Bernie Ecclestone disfrutaba en Buenos Aires de una de sus primeras alegrías como dueño del equipo Brabham, con la sorpresiva  pole del debutante local Carlos Alberto Reutemann en el Gran Premio de la República Argentina. Sin embargo en su espíritu ambicioso e inquieto, ese lugar de director de equipo era apenas un paso rumbo a lugares más preponderantes en el mundo de la Fórmula 1.

Ecclestone junto a su sucesor Chase Carey., el directivo estadounidense que enfrenta un gran desafío.

 

Atrás había quedado en este inglés, nacido el 28 de octubre de 1930, un pasado como vendedor de motos y autos, un mediocre corredor que sin éxitos pasó por categorías menores y no pudo debutar en Fórmula 1 (no clasificó en Mónaco 1958 en su único intento) y un representante de pilotos, entre ellos Jochen Rindt , el campeón mundial post mortem 1970.

Por delante lo esperaba a un futuro que junto con Enzo Ferrari, lo convertiría en uno de los personajes de la historia de la Fórmula 1 que sin haber corrido alcanzaron mayor  trascendencia. Bernie se la ganó en las últimas cuatro décadas por la transformación que su visión comercial, muchas veces  excesiva, hizo de una F-1 que hasta entonces no había explotado debidamente ese costado.

Así durante casi 40 años, Bernie fue dueño y señor de la Fórmula 1, con una habilidad inneable para hacer negocios cada vez más multimillonarios, que le permitieron beneficiosos acuerdos y también le otorgaron una inimputabilidad que superó no sólo enfrentameintos deportivos, sino también escándalos con la Justicia. Por supuesto nada de esto fue gratuito. Estuvo acompañado de millonarios beneficios económicos que le permitieron amasar una fortuna personal  de 3000 millones  de euros.

Un joven Ecclestone en medio de Reutemann y Graham Hill sus pilotos en Brabham durante 1972.

Pero todo se termina en la vida.  Y aunque muchos no creían que ese día llegaría, el final de la era de Bernie Ecclestone como hombre fuerte de la Fórmula 1, llegó otro 23 de enero. El propio británico lo admitió en declaraciones a la publicación alemana Auto Motos und Sport. “Fuí depuesto y simplemente me voy.  No estoy  más al frente de la empresa . Mi puesto será ocupado por Chase Carey”,  anunció sin  mayores comentarios y con un indisimulable disgusto.

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La situación no fue sorpresiva ya que días atrás, Liberty Media se reunió para aprobar los planes de compra total de Delta Topco, holding que controla la F-1. Un día después, la FIA dio el visto bueno a la transacción y confirmó el traspaso de poderes. Esto dejó comprometida la posición dominante de Ecclestone, que encima se tensó por algunas diferencias con los nuevos dueños.

La decisión había dejado a Carey, un neoyorquino de 68 años sin relación anterior con el automovilismo pero con importantes antecedentes en el mercado de la televisión, en una posición de gran poder. Iba a desempeñasrse como presidente y, a su vez, CEO de la nueva empresa que pasó a comandar a la F-1. Ecclestone, por su parte, seguirá dentro de la junta, pero sin poder efectivo.

“Mi nueva posición es una expresión muy americana. Ua especie de presidente honorario. Tengo este título sin saber qué significa”, se limitó a  comentar Ecclestone (RE), quien con cierta ironía anticipó su futuro al señalar que «desde ahora mis días en la oficina serán más tranquilos. Tal vez vaya a ver algún Gran Premio. Tengo muchos amigos y el dinero suficiente para pagarme una entrada…».

A acostumbrarse nomás a que Bernie Ecclesotne ya no sea el dueño de la Fórmula 1. ¿Se acostumbrará Ecclestone, desde su nuevo lugar?

 

Por el equipo de VA

Fotos: thecaranddrivertef1.com

 

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2 COMENTARIOS

  1. Con todos estos cambios, espero que la F 1 vuelva a ser la venerable ( y máxima de verdad), categoría del automovilismo.
    Por mi parte, hace un par de años que no me interesa mínimamente verla, ni seguir sus resultados.
    Quiero ver autos con menos ancho de cubiertas, menos carga aerodinámica,circuitos con curvones veloces, de los que obligan a los pilotos a doblar con los «gobelins» en la garganta,(caso de Eau Rouge en Spa y la 130R en Suzuka) y no eso monocordes diseñados por el sr. Tilke, consistente en rectas no muy largas y curvas cerradísimas.
    La ida de Ecclestone, hace tiempo que se veía llegar.
    Esperemos que el sr. Carey, vuelva a congregar multitudes en los autódromos, frente a los televisores y en las empresas de publicidad.CARWAR

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