EL JOVEN ANTONELLI.
Es el campeón mundial más joven de la historia, cortando una racha de 73 años sin monarca italianos en la Fórmula 1.
Es el campeón que ganó la mitad de las carreras de este año (9 de 19), que subió 16 veces al podio, que se consagró cuatro competencias antes del final.
Es un campeón de la simpatía, un campeón humano. Quienes lo tratan a menudo cuentan que sigue siendo un pibe muy agradable, sencillo y bien educado.
Será por todo eso, acaso, que Andrea Kimi Antonelli es un campeón querido. Será difícil, entendemos, encontrar alguien a quien no alegre la consagración de este italianito de 20 años, dos meses y siete días que sacudió a la F-1 durante 2026.

La efusión con la que lo saludaron Max Verstappen, el ganador del Grand Prix de la Ciudad de México, y Lewis Hamilton, su escolta, no es habitual.

Hamilton podría ser su padre y Max, su hermano mayor. Desde esa posición relativamente familiar ambos reconocen el fenomenal talento que el chico tiene guardado.
GRANDE KIMI!! 💙 YOU ARE THE F1 WORLD CHAMPION!! 👑 https://t.co/OO6kmAM3LY
— Mercedes-AMG PETRONAS F1 Team (@MercedesAMGF1) November 1, 2026
“El sábado por la noche, en una mesa de un restaurante de Austin, Kimi Antonelli hizo un hueco para abrir su laptop: ‘Veamos cómo largó Max aquí en los últimos años’. Así, comenzó a estudiar, con el objetivo de estar preparado para cualquier escenario, al tiempo que mantenía la mente despejada… Analizó una y otra vez las largadas de Max Verstappen, tratando de descifrar cómo desafiarlo en la primera curva y cómo evitar verse sorprendido por la agresividad del cuatro veces campeón del mundo”. Así arrancó la crónica del pasado GP de los Estados Unidos de la Gazzetta dello Sport, firmada por la colega Giulia Toninelli.
Ese es Antonelli: un profesional cien por ciento. En Estados Unidos logró su mejor victoria del 2026; un mes antes había vencido en Monza, largando desde la 19ª posición. Sus dos mejores triunfos llegaron sobre fin de temporada para cerrar la discusión. Kimi no ganó el título en base a la especulación. Antes había vencido en Suzuka, en Mónaco, en Montreal, en Spa-Francorchamps, en los grandes circuitos del calendario.
En el autódromo “Hermanos Rodríguez” condujo con una autoridad digna de un veterano. Completó 43 vueltas (de 71) con gomas blandas: si el Safety Car hubiera llegado dos giros antes, habría ganado. No se quedó en el cálculo de los puntos que necesitaba. Fue a buscarlos todos.

Antonelli nació prácticamente en un box: su padre Marco es dueño de un equipo de carreras en Bologna y su madre Verónica gestiona las finanzas, y que vive para la competición. Estuvieron allí, junto a Maggie, su hija menor, para sentir un momento muy intensamente feliz de su vida familiar. “Esto no es de ahora, es el fruto de un trabajo de nueve años”, señala Toto Wolff, quien lo sostuvo en su nómina desde los 11 años, lo subió a un F-1 dos años atrás y ahora recoge los dividendos, tras haber invertido «diez millones de euros o un poco más» en llevar a Kimi a la máxima categoría.
Is history about to be made? 🏎️ https://t.co/KtCr4N0pyx
— Sky Sports F1 (@SkySportsF1) November 1, 2026
Antonelli es un merecido campeón. Porque se puede terminar primero en el campeonato o se puede ser campeón. Parece lo mismo, pero no lo es. Terminar primero habla de una tarea eficiente, a 300 km/h pero burocrática, en el que la suma no siempre va asociada a la contundencia. La clave allí es que no necesariamente el que recoge más puntos es visto como el mejor. Los ejemplos abundan en la historia del Mundial.

Ser campeón, en cambio, es lo opuesto: es conquistar las suficientes victorias como para que no queden dudas de quién ha conducido más brillantemente, de manera que, al cabo, por añadidura, el título venga casi que de manera natural. Como una consecuencia. Esa es la filosofía que abraza Antonelli, que distingue a sus legendarios antecesores. Algunos de ellos lo celebraron en el podio.
“Había doce títulos mundiales, allí en el podio en México. Doce, gracias a Kimi”, escribió, apenas terminado el GP, Leo Turrini, uno de los decanos de la prensa italiana de automovilismo. “Mejor admitirlo de inmediato. Para aquellos como yo que siempre han creído que el deporte debe contarse como una gran novela popular, bueno, el 1 de noviembre de 2026 ya es una fecha grabada en la piedra de los recuerdos más hermosos”.

“Es la consagración de un joven que enseña, especialmente a su generación algo fundamental: soñar sigue siendo posible, siempre y cuando sepamos que los sueños deben cultivarse, ¡no simplemente publicarse en las redes sociales!”, agrega el italiano. “Con su traviesa espontaneidad, Kimi es un himno al optimismo. La suya es una hermosa historia”.
Una historia que reparte alegría a manos llenas.
1-11-2026












