A LOS QUE NOS GUSTA el automovilismo, pero fundamentalmente los fierros, los autos la mecánica y todo lo que tenga algo que ver con ello, nos hablan de visitar un taller, conversar con los entendidos, ver autos, adquirir conocimiento e información, y es como si fuera invitar a un chico a una fábrica de chocolates.

 

SpeedAgro

Esta historia, fascinante para mí, la escribí para VisiónAuto a partir de la charla con el colega Carlos Saavedra, cuando nos prendimos a conversar en el restaurante del Autódromo de Olavarría, en ocasión de la carrera de Turismo Carretera de no hace mucho.

Un taller de competición encierra un clima muy especial, lleno de sentimientos, de historias; imaginate si ese taller es nada más y nada menos que La Fortaleza y encima el que te abre la puerta es el Mago Oreste Berta...

Para quienes ejercemos el periodismo y vivimos en el interior, tamaña ocasión podría asemejarse a aquella de un chico visitando Disneylandia. Esta experiencia nació a partir de una invitación de José Malisia, proveedor de tapas de cilindros de la ACTC, y constructor de los nuevos block que utilizarán los impulsores multiválvulas de TC en 2015.

Junto a Pepino viajé tiempo atrás a Alta Gracia, me impulsó la ilusión acumulada desde hacía mucho por conocer La Fortaleza, el «templo» y desde ya, entrevistar al Mago para mi programa de radio en Tandil.

Claro uno sabe que Berta (actualmente en EE.UU) no es precisamente, la figurita más fácil del album; alguien con quien levantás el teléfono, le tirás ¿podemos hacer una nota?, y accede fácilmente. Es más, me ordené una serie de preguntas para, si se daba, aprovechar el tiempo con el Mago al máximo, una oportunidad periodística, imagino, apetecible para cualquier periodista.

Cuando llegamos a Berta S.A, La Fortaleza, aguardé en el auto mientras Malisia ingresó al establecimiento. Esperé el OK de Pepino, más allá que en un momento haya pensado que conversar con Berta no se iba a dar. Sin embargo, el portón volvió a abrirse y me deparó mi primera sorpresa, allí estaba Pepino junto a Oreste y su hijo Orestito.

Bajé del auto, Malisia me los presentó y cuando Oreste me estrecho su mano y me dijo sonriendo, «pase, pase, así le muestro lo que hacemos acá», entendí que estaba ante la posibilidad de concretar una nota buscada hacía mucho pero por sobretodo, como amante y apasionado de los fierros, pisar un lugar inigualable en La Argentina.

Con el Mago como «guía», recorrimos La Fortaleza durante dos horas; comenzamos por las salas de mecanizado, allí Oreste me mostró los centros de mecanizados, como se les da forma y medida a las tapas de cilindro de los multiválvulas y los múltiples de admisión; la forma en que operan y todos los «porqué», de cada medida, de cada forma y medidas. También allí tuve acceso a conocer otra creación del Mago:  un selector de cambios secuencial, electrónico, símil F1 de su propia factoría, pero con algunos movimientos mecánicos hecho para una categoría brasileña.

De allí y siempre en un clima de gran cordialidad de su parte, pasamos a una sala de armado, pude ver motores de TRV6, algunos proyectos para el exterior sobre los que Berta está trabajando y hasta un cuatriciclo para el Dakar, chiche para los momentos de ocio según el, jaja!.

La apasionante recorrida y, admito, sin salir de mi asombro por lo que estaba viviendo pasamos a la sala de armado de los motores 24 válvulas. Entrevistar a Berta justamente sobre los impulsores para el TC del año que viene, había sido el motivo inicial del viaje. Pero a esta altura del partido ya había pasado a ser una cuestión menor, ir paso a paso por cada rincón de La Fortaleza junto al genio de los fierros, superaba mis expectativas, largamente sin dudas.

El Mago conduce, el autor de esta nota de acompañante en la recorrida por La Fortaleza

Berta con sencillez, me explicó como se inició el proyecto de los multiválvulas con un motor Ford desarmado ante nuestra vista, como fue terminada cada pieza, los resultados de los ensayos iniciales luego de 2400 kms de pruebas, «mire, mire, fíjese como quedaron el cigüeñal, las bielas, los cojinetes, ¿ve?, inmaculados», me dijo Oreste con orgullo.

Al toque nomás, me contó como continuaba la historia, en que iban a poder trabajar los preparadores, por donde le podían sacar más potencia, como era la tapa de cilindros finalizada, que les iba a entregar a los motoristas y como. El diálogo con Berta se hizo en un verdadero ida y vuelta, yo le preguntaba y el respondía muy didáctico como para que entendiera todo lo que comentaba, como un profesor que vaya si lo es; notaba que quería que no me quedaran dudas.

Salimos de ese sector y después de una hora de recorrida, me invito a conocer los 4 dinamómetros que posee. Sin tapujos me explicó para que servía cada uno, deduje que en cada caso, tiene una función distinta. Un tremendo despliegue de tecnología, en algunos casos única en Sudamérica. Después pasamos a ver el rodillo donde Oreste contó como habían llevado adelante el desarrollo del proyecto Biodiesel entre Toyota e YPF.

Desde ya, entre tantas explicaciones, Berta fue deslizando historias y anécdotas de su vida como han sido las relaciones a nivel humano y profesionales con técnicos amigos de la NASA y de equipos de Fórmula 1; hay que recordar que es asesor de  Cosworth, entre otras actividades que despliega no sólo en nuestro país sino en otros países del mundo.

A esa altura yo ya estaba hecho, pero el recorrido me depararía unas sorpresas más como cuando Oreste me dijo: «vení que te muestro la pista de prueba y el túnel de viento; me acordé en ese momento la de Diego Reinhold: «Ahhh, bueneeeenooo». Subimos a su auto particular y nos fuímos al circuito Gastón Perkins, la pista de pruebas de su propiedad. Allí me explicó los motivos de cada curva, de cada metro de asfalto y peraltes, los motivos de los distintos tipos de asfalto, el riego artificial, los desarrollos efectuados; ese hombre, Berta, el más genio de todos, me hablaba de todo con absoluta simpleza. Sí, me lo contaba a mí, un humilde periodista del interior, al mismo al que después le abrió el túnel de viento, cerrado desde hace algunos años y me contó cómo funcionaba, para que servía y hasta cuanto costaba ponerlo en marcha.

Al final de la recorrida, después de tamaña muestra de generosidad de parte de Oreste hacia quien te cuenta esto, un verdadero amante de los fierros que también es periodista, se me planteó la disyuntiva: ¿como hago para decirle ahora a este hombre que me mostró durante dos horas todo su fábrica, me contó su vida, su historia y proyectos, que quiero hacerle una entrevista para la radio?. Al proponerselo, reiteró su tan buena predisposición,  «vamos a mi oficina así hacemos la nota», un fenómeno.

Una vez que apagué el grabador, el saludo, el fuerte apretón de manos y obviamente la foto de rigor, indicaron que el tiempo había concluído. Les puedo asegurar amigos de VisiónAuto, que mis sentimientos se entremezclaron, asombro, admiración, emoción y esa sensación que a uno le queda después de haber vivido un momento extraordinario en la vida, como otros irrepetibles tal como pueden ser acontecimientos familiares.

En el asiento derecho del auto de Malisia pegamos la vuelta a Tandil; en mi mente no dejó de navegar una vivencia que vaya si enriqueció mi vida personal y profesional, desde ya ponele la firma, no la olvidaré. Compartir dos horas mano a mano con Oreste Berta, un grande en serio del automovilismo deportivo, cartón lleno.

Por Marcelo Huarte

Fotos: Marcelo Huarte

6 COMENTARIOS

  1. Guarda cada detalle de la nota como oro en polvo. No hubo ni hay ni creo que habrá alguna vez (con tanta especialización en ciernes) alguien que sepa y sea BRILLANTE en todos los aspectos de un auto: Chasis, motor y, ahora, electrónica.

  2. Realmente dudo que todos los Argentinos sepan y valoren la dimensión internacional de Berta en su profesión, sería muy interesante que se hiciera un documental que relate y muestre la evolución impresionante a través de los años de este genio y su proyección mundial su presencia en las grandes categorías y fábricas de todos los continentes y los desarrollos de diferentes componentes de un automotor es un ejemplo que se debe mostrar a todo el país.

    • Total y absolutamente de acuerdo…, su historia deberia ser llevada al cine de forma tal que la mire el gran publico…!!!!

  3. hermoso artículo. hasta te contagia su emoción. es cierto que la mayoría del público fierrero, no le damos el reconocimiento que se merece El Mago. quizás porque cultive mucho el perfil bajo. pero recuerdo, hasta no hace mucho en speed channel, al periodista jorge koechlin recordando con emoción al Mago. y si, es una verdadera eminencia y, aunque se haya quedado acá, con nosotros, se merece estar al nivel de los grandes genios que se destacaron en el automovilismo mundial, como chapman, murray o newey. una verdadera eminencia.

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