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UN ANÁLISIS DE SUS POSIBILIDADES

Dieciséis pilotos italianos ganaron al menos un Grand Prix por el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Dos de ellos fueron campeones, en el inicio del historial: Giuseppe Farina (1950) y Alberto Ascari (1952-1953); otro, Michele Alboreto, fue subcampeón en 1985. En los últimos 40 años fue difícil encontrar un italiano que peleara el título. Dos décadas atrás, como piloto de Renault, Giancarlo Fisichella llegó al liderar el Mundial, al ganar la primera carrera de 2005. Pero en ese bienio en el que compartió equipo con Fernando Alonso, fue el español el que prevaleció, ganando dos títulos consecutivos.

Ahora llegó Andrea Kimi Antonelli.

El jovencito de Bologna, integrante de la Academia Mercedes desde hace ocho años, cuando tenía apenas 11, se volvió el ganador número 116 de la historia del Mundial; el primero fue compatriota Farina en 1950. Como piloto de Mercedes, cuyo W17 es el mejor coche del actual torneo, Antonelli parece un candidato natural a pelear el título, aunque apenas tiene 26 Grands Prix y un puñado de sprints.

Como siempre, las estadísticas pueden respaldar su esperanza o pueden ayudar a descartarla, de acuerdo a cómo se manipulen. Por ejemplo: Ayrton Senna ganó su primera carrera en 1985 y su primer título en 1988; Michael Schumacher, en 1992 y 1994, respectivamente; Jim Clark ganó en 1962 y fue campeón en 1963; Alain Prost, en 1981 y 1985. Los más grandes nunca fueron campeones en el mismo año en el que debutaron como ganadores.

Pero sí hubo pilotos que ganaron el título en su segunda temporada en Fórmula 1: Juan Manuel Fangio en 1951, Jacques Villeneuve en 1997, Lewis Hamilton en 2008…

Entonces, ¿en qué grupo inscribimos a Antonelli?

Su madre Veronica asegura que Toto Wolff, el Team Principal de Mercedes, es como un segundo padre para Kimi. Y el propio austríaco -que cuando el italiano cruzó la meta en Shanghai se tomó revancha de todas las críticas que recibió por haber confiado en él como reemplazante de Hamilton- le pidió a su piloto “tener los pies sobre la tierra”. El pedido se hizo extensivo a los italianos, que deliran por partida doble: por su piloto vencedor y por el buen momento de Ferrari.

Con el panorama actual, Mercedes tiene buenas chances de quedarse con la mayoría de las victorias de la temporada. Ferrari reconoce que sus SF-26 son medio segundo más lentas que los W17 y hasta ahora los coches de Brackley se quedaron con todo lo que había en disputa: dos poles, dos Grands Prix, un sprint.

Ese panorama supone, entonces, que Antonelli tiene casi tantas chances como su compañero George Russell de quedarse con el título. Pero lo cierto es que el italiano parece un pasito atrás en términos de experiencia. El inglés es 9 años mayor (28 a 19), tiene seis veces más carreras (154 contra 26) y más victorias (6 a 1) en F-1, y en lo que va del año ha liderado las distintas tandas (prácticas y clasificaciones) más a menudo.

En el fondo, Wolff quiere cuidar a Antonelli; no quiere que su promesa se queme en una lucha en la que, acaso, tiene más para perder que para ganar. El austríaco ve en el joven italiano un futuro para su escuadra que, en principio, no percibe en Russell. El 1 de Mercedes espera que Max Verstappen le dé en algún momento del año un sí para 2027, y en ese caso sacrificará al inglés, que tiene contrato solo hasta el 31 de diciembre.

Consultado en Italia por las razones obvias, Fisichella señaló que Antonelli tiene una chance contra Russell si consigue derrotarlo una o dos veces más, porque ello podría derribar la confianza del líder del torneo. Un trabajo fino a mediano plazo.

La pelea interna en Mercedes parece remitir a la lucha que durante tres años mantuvieron Hamilton y Nico Rosberg. Wolff dice que eso no ocurrirá. “Antonelli y Russell provienen de nuestra academia, y Kimi ha estado con nosotros desde sus inicios en el karting”, acota. “Nico y Lewis, en cambio, han sido rivales a lo largo de sus carreras, desde el karting. Incluso mantuvieron una buena amistad, que luego se convirtió en una sana rivalidad, después en una rivalidad intensa y, finalmente, en una hostilidad natural”.

Pero lo cierto es que la pelea actual podría parecerse más a la que sostuvieron en 2018 y 2019 Hamilton y su compañero de entonces, Valtteri Bottas. El finlandés pudo pelear con su compañero en el arranque de los torneos, pero su candidatura se deshilachó siempre a medida que transcurría la temporada.

¿Eso significa que la candidatura de Antonelli se desinflará más temprano que tarde? Probablemente no, porque el boloñés es una joyita en bruto. Pero quizás todavía no está a la altura de su compañero, como cree Wolff: “Por ahora, George sigue ligeramente por delante. En China no hubo una lucha directa, hay que tenerlo presente. George siempre ha respetado a Kimi, reconociendo su habilidad y velocidad. Los verdaderos fuertes saben reconocerse entre sí”.

Este fin de semana, el Grand Prix de Japón podrá dar una medida de hasta qué punto Antonelli es el real rival de Russell. Un año atrás, sin haber corrido nunca en Suzuka, el italiano estuvo entre seis décimas y un segundo en entrenamientos, pero solo fue dos a tres décimas de segundo más lento que su compañero en las tres tandas de la clasificación (ver abajo). Esa tiene que ser la vara con la que medir el crecimiento del pibe de Bologna.

23-3-2026

 

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