PASÓ HACE 30 AÑOS…

…pero el recuerdo es permanente, y está acompañado por la añoranza de esos momentos que casi ya no existen en el automovilismo nacional.

Por eso no hace falta que como hoy se cumplan tres décadas para evocar aquella hazaña del Juan María Traverso en General Roca, al sumar un nuevo e inolvidable triunfo en el antiguo TC 2000 (actual Súper), sobre la cupé Renault Fuego, vaya la coincidencia, invadida por el humo y las llamas, y con la cercana amenaza del entonces campeón Silvio Oltra.

A medida que pasaban las vueltas, la pérdida de aceite provocó el humo ee el interior de la cupé Renault y motivó que en el par de giros finales, Traverso bajase la ventanilla para poder respirar y aguantar el ataque de Silvio Oltra.

 

Como toda hazaña, el tiempo fue magnificando las circunstancias, y aquellos centenares de metros finales que el auto del Flaco fue tomado por las llamas, se convirtieron en muchos más a medida que pasaban los años, y los relatos se iban transmitiendo de abuelos a padres, de padres a hijos, de amigos a amigos.

Esto no disminuye para nada el foco que moviliza el permanente recuerdo, y que apunta a la actitud de Traverso de bancarse un auto que estaba siendo invadido por el humo y el fuego hasta llegar a la meta ganador, otro punto que potencia la situación.

Una actitud que demuestra coraje, talento, pasión, inconsciencia pero por sobre todas las cosas exhibe una actitud diferente, heroica, inalcanzable. Esa misma que la gente le pide a sus ídolos para consagrarlos, y mirarlos como tales. Verlos como aquellos que pueden hacer cosas que el aficionado común no  puede.

Complicado por el humo y el aceite qe despedia el auto de Traverso, Oltra no pudo superarlo. Asi el Flaco redondeó uno de sus inolvidables triunfos.
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Lamentablemente casi no se ven estas actitudes en un automovilismo, donde el avance de la tecnología y el marketing coincidieron con el relegamiento de la importancia del piloto. Siguen existiendo grandes pilotos pero sin que, salvo circunstanciales excepciones, destilen ese algo más dentro de una actividad cada vez más estructurada.

Por eso tres décadas después, las llamas del recuerdo siguen tan encendidas como estuvieron en la cupé Renault ese domingo 3 de abril de 1988 en General Roca, ante aquella hazaña de Juan María Traverso que ya está marcada a fuego en la historia del automovilismo argentino.

Reviví ese inolvidable final:

 

 

Por Miguel Sebastián     

Fotos: motoresypilotos.com

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