OTRO TC VUELVE A SAN JUAN

“Es un lindo y gran desafío” coinciden los pilotos sobre este primer transito sobre un TC que en el fin de semana harán en el trazado sanjuanino de Vlllicum como anteúltima fecha de la temporada. Una cita que por encima de las importantes connotaciones deportivas, marca el retorno de la popular categoría a  San Juan luego de 45 años, nada menos.

Sobre una Chevy, Carlos Marincovich ganó la etapa inicial en la dos ediciones pero no pudo vencer en la final. Abandonó por la rotura del motor en 1972 y al año siguiente terminó 2º por confiarse en su ventaja.

 

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Faltaban 16 dias para el nacimiento de Guillermo Ortelli, cuando el 9 de abril de 1973, el TC pisó por última vez suelo sanjuanino en forma excluyente. Eran tiempos de rutas y hasta montañas más que de autódromos y por eso tras dejarse de lado El Zonda, el año anterior se habia organizado la edición inicial del Desafío de la Cordillera, que en dos tramos y con largada en El Zonda, unía en ida y vuelta  San Juan-Calingasta-San Juan. Quedó en la historia como la San Juan-Calingasta.

«Era una carrera entre montañas y barriales con permanentes faldeos, casi siempre bordeando los precipicios. Había más de un centenar de curvas y pocos tramos rectos donde alcanzabamos a los 180 Km/h. Al llegar a lo más alto, se cruzaba del otro lado y se bajaba en permanente faldeo, espectacularmente rápido, sobre un terreno de tres metros de un asfalto bastante desmejorado. No quiero exagerar, pero creo recordar que a veces  al doblar en S , las ruedas traseras quedaban en el aire…»

Quien cuenta como era de atrayente, exigente y riesgosa la San Juan-Calingasta es Carlos Oreste Marincovich, figura del automovilismo nacional de aquellos años. Tiene la autoridad que le da haber sido protagonista central de ambas ediciónes aunque sin la rúbrica del triunfo final. «Fue la carrera mas difícil que corrí y por eso lamenté no haber podido ganarla» le confiesa a visiónauto, tras reiterar las dificultades y riesgos de aquella carrera con una particular comparación. «También corrí en el viejo Nurburgring y para mi, la San Juan-Calingasta era más peligrosa» sentencia Marincovich, quien atribuye  a «cierta inconscienia y el deseo de correr» la actitud de aquellos pilotos de no medir riesgos frente a tamaña exigencia que sin embargo no tuvo víctimas fatales. «No creo que a los pilotos actuales les gustaría correr una carrera como la San Juan-Caingasta» agrega.

El TC se le animó a El Zonda en 1967 y 1968. En ambas carreras venció Eduardo Copello con Torino. Como homenaje, el autódromo lleva su nombre.

 

Está claro que eran otros los tiempos, los pilotos, las carreras, y los desafíos, allá por fines de los 60 y comienzo de los 70 cuando la presencia del TC en la provincia cuyana había empezaba a  convertirse en una costumbre. Y esos pilotos y esos autos tuvieron el 8 de octubre de 1967 el privilegio y responsabilidad de ser los primeros en enfrentar y disfrutar los desafíos que le proponía el majestuoso Zonda. Lo repitieron al año siguiente como se repitió la victoria de Eduardo Copello, el gran maestro sanjuanino del volante ,cuyo nombre actualmente identifica al Zonda en un justo reconocimiento.

Paradójicamente ese mismo Zonda es el que medio siglo después, y con todos los avances de seguridad y tecnología que tuvieron los autos, el TC ha esquivado sistemáticamente cada vez que se habló de la posibilidad de volver a correr en San Juan. Hubiese estado bueno. Y hubiese sido un desafío de verdad donde entre tantas cosas ese latente riesgo que implica el automovilismo, y que es clave para su atracción, se hubiese potenciado en forma proporcional al interés entre los tuercas de verdad. «El Zonda hubiese explotado de público de haber ido a correr el TC actual…» teorizan experimentados conocedores del automovilismo argentino. ¿Explotará de púbico este fin de semana en Villicum?

Naisif Estéfano avanza raudo con su Falcon casi al borde del precipicio. El tucumano ganó las dos ediciones (1972-1973) de la San Juan-Callingasta. La última fue cuatro meses antes de su accidente fatal en Aimogasta.

 

También está claro que para estos tiempos, estos pilotos, estos dirigentes y hasta este público, los desafíos tienen otros sentidos. Más comerciales y marquetineros, menos deportivos, riesgosos y pasionales. Villicum es un circuito moderno, pero que tal vez no responda totalmente a la exigencia del hincha del TC. Un circuito “lindo para manejar” como destaca Facundo Ardusso, pero que como también advierte “no tiene muchos lugares para los sobrepasos”. Un circuito que, como señalan otros, “fue pensado para las motos”, recordando la reciente inauguración con el Mundial de Superbike.

Un TC andando a fondo en la montaña. Una imagen que traslada a lejanos y añorados tiempos pasados del automovilismo

 

Se verá en el fin de semana qué pasa con este nuevo desafío del TC. Un desafío de estos tiempos.

Fotos: diariode cuyo.com.ar

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2 COMENTARIOS

  1. Espero que este nuevo y comercial circuito no mate al magnífico Zonda. Pero, si los muchachos de la ACTC le temen…

  2. Una pena que solo el SPTC2000 y el T Race se animen a correr en el Zonda. Poco a poco vamos perdiendo símbolos, dirigentes, magnetismo, historia y demas valores que forjaron nuestro automovilismo.- Como revertir esa decadencia? Propongo seriamente que se consulte a Oscar Aventin y Hugo Cuervo. Controversiales pero inteligentes.

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