El organismo ha iniciado una investigación masiva que afecta a la parrilla actual y a pilotos de temporadas anteriores que hayan competido en territorio italiano (Monza e Imola).
Por ley, los atletas extranjeros deben declarar las ganancias generadas en suelo italiano. Hasta ahora, la Fórmula 1 no lo ha hecho.
Las autoridades examinarán los salarios para calcular cuánto se adeuda al fisco. Si el monto impagado supera los 50.000 euros, el caso pasa a ser un delito penal. Esto implica multas millonarias y posibles procesos judiciales en Italia.
Aunque nunca se les había solicitado este pago, el desconocimiento de la ley no exime de la responsabilidad, aseguran los investigadores.
Eso se enlaza con otra investigación, en este caso en Milán, que involucra a un piloto de Fórmula 1. Se desmanteló una red criminal que operaba en la capital lombarda y le brindaba diferentes servicios a futbolistas de la Serie A, la primera división del calcio, el fútbol italiano, y a un corredor, cuyo nombre no fue revelado, ya que el juez de instrucción de Milán censuró los nombres de al menos 50 clientes de la red.
Según la Gazzetta dello Sport, en la causa figura una escucha en la que un cliente dice a esta red desmantelada: «Hay un amigo mío, piloto de Fórmula 1… que viene a Milán esta noche, quiere una chica». Pero el volante no está siendo investigado porque, según el fiscal, no cometió delito, lo mismo que los 70 futbolistas del Inter, el Milan, la Juventus, el Verona y el Sassuolo (el equipo más cercano a Maranello, la sede de Ferrari) mencionados en la causa.