GIGANTES DEL CAMINO, EN EL GIGANTE ASIÁTICO. DESPUÉS DEL ARRANQUE DEMORADO EN EZEIZA DEBIDO A INCONVENIENTES TÉCNICOS DEL AVIÓN.
Volar larguísimas horas, demanda un viaje comenzado en Buenos Aires y finalizado en Beijing, y luego ambientarse al clima y a la amplia diferencia horaria. De esa manera, para comenzar el trabajo periodístico del otro lado del mundo, focalizado en el presente, su panorama actual y el futuro vislumbrado de la marca china Foton, representada en la Argentina por el Grupo Corven.

Pero antes, como para que al vuelo no lo invadiera el tedio y aburrimiento luego a 10 mil metros de altura, previo al despegue en Ezeiza, se comprobó que el «capot» de la turbina derecha del avión estaba abierto. Y comenzó la reparación; sobre una escalera un técnico revisaba la turbina y sus componentes. Otro observaba mientras intercambiaban opiniones. El tercero de los técnicos, atento, movía a un lado y otro las cajas de herramientas. En un momento de la noche, un cuarto integrante del equipo se acercó y como si fuera un ritual, marcharon a paso rápido hasta una camioneta que hacía las veces de oficina móvil, en el área de estacionamiento de la manga 10. Sector dónde al Boeing de Air France lo reparaban.
El anuncio via email y mensajes de SMS a los pasajeros, adelantó el retraso de una hora en relación al horario original. Sin embargo, tras repetirse la acción de los técnicos, con una prueba de puesta en marcha de la turbina, el desperfecto no solucionado seguía impidiendo el despegue. Por lo tanto no hubo más que hacer, la partida quedó pospuesta hasta las 22.30 del mismo domingo 19.
Volver a casa a la madrugada, cómo parte de una conexión, aumento aún más la ansiedad. El consuelo, al menos vivir y gozar con bostezo incluído, el triunfo en el Superclásico antes de regresar a Ezeiza, tres horas antes del nuevo horario pautado para vía París, llegar al destino fijado en el itinerario: Beijing.
Para hacerlo más intenso al momento, la demora en el inicio del embarque, generó un malestar manifiesto de pasajeros franceses. Ya habían perdido un día de trabajo, y debieron afontar gastos extras ante la necesidad de asumir la noche de hotel y el traslado al mismo aeropuerto hasta que la aerolínea se los reembolsara… Gritos, una improvisada protesta cantando la Marsellesa y las palabras del capitán del vuelo, para calmar los ánimos fueron las imágenes que se sucedieron, exasperados por la carencia concreta de información.
Hasta la Policía Aeroportuaria tuvo que estar presente, ante la posibilidad que esa falta de paciencia, traspasara límites más allá de los reclamos airados. Finalmente, con la explicación acerca del servicio de cátering, causante del retraso al sumarse un vuelo no previsto en su logística, a las 11 de la noche, comenzamos pasajeros y plantel de la aerolínea con los comandantes al frente, a abordar el Cayenne (denominación del avión que nos trajo a París). El periplo había cumplido su primera etapa.
Culminada la escala en territorio francés, después de 12 horas de vuelo y casi siete en espera para la conexión hacia Beijing, seguimos para asistir a la celebración de los 30 años de la marca china Foton. El previsto banquete, miércoles por la noche en la planta Muralla China, seguro iba a mitigar el azaroso comienzo de un viaje al que le quedaron más de 11 horas en los cielos.
19-4-26




















