¡GANADOR A LOS 64 AÑOS!

Acostumbrados a ver los recibimientos de padres-pilotos a sus hijos-pilotos tras una victoria, emocionó, observar a Figgo Bessone abrazar a su padre, nada menos que Ernesto Bessone, a su llegada triunfal al parque cerrado de la Fiat Competizione en San Nicolas.

“Siento la misma alegría que cuando corria y ganaba de joven. Cuando me pongo el casco me olvidó de todo y actuó con con toda la pasión” comentó un Tito tan entusiasmado como si fuese su primer triunfo pese a que este fue el número 80 de una extensa y exitosa campaña que incluye victorias y títulos en el Club Argentino de Pilotos (1983 y 1984), campeón del Supercar 1995; TC2000 en 1996; Turismo Nacional-Clase 3 en 2003, mismo año que se coronó en Turismo Carretera con Dodge.

Y especialmente porque lo obtuvo a los ¡64 años! como fruto no sólo de condiciones conductivas que no marchitó el paso del tiempo sino también de una vitalidad y una presencia física para el elogio.

Movió las emociones el abrazo de Figgo Bessone con su padre Ernesto, tras recibirlo ganador en la carrera de Fiat Competizione en San Nicolás.

¿El secreto de su vitalidad?  En su paso por la sala de prensa, Tito se lo contó a visionauto. “Entreno todos los días con dos horas de gimnasia, 12 kilómetros de footing. Además hago gimnasia y tenis. Desde hace 10 años estoy viviendo en un country en Alta Gracia y esto me cambió la vida porque disfruto de la vida al aire libre”  detalla Bessone mostrando con orgullo su cuidada figura y sumando el dato de un peso actual de 75 kilos, el mismo de las épocas de las grandes batallas con Traverso, Maldonado, Cocho López y compañía en los años de oro del TC 2000.

El cuidado físico, Bessone lo complementa con una intensa agenda deportiva que incluye su participación como piloto en las fechas de la Fiat Competizione, la dirección de su equipo de Turismo Nacional y la asistencia de su hijo Figgo en el TC 2000 Series. Por si fuese poco una vez que se saca el antiflama y la pilcha de director deportivo, sube a la cabina de las transmisiones televisivas, agarra el micrófono y se pone los auriculares para comentar las carreras del TC 2000. Es lo que hizo minutos después de ganar en San Nicolás. Un grande Tito y un ejemplo de vitalidad digno de admirar e imitar. 

(Especial desde San Nicolás)

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