publicidad

ANTE LA INMINENTE VISITA DEl PAPA LEON XIV

Frente a este trascendental acontecimiento y dada la expectativa y el instantáneo recuerdo de las últimas visitas papales al país, el “Papamóvil» que utilizara Juan Pablo II en 1982, en la anteúltima visita papal a la Argentina, se exhibirá durante 10 días en la puerta de la sede central del Automóvil Club Argentino (Av. Del Libertador 1850) para ser visitado por el público de forma libre y gratuita.

En referencia a ello, el presidente del ACA, César Carman, manifestó: “Recibimos con gran satisfacción la confirmación de la visita del Santo Padre al país. Como institución hemos estado cerca en esos momentos con gran orgullo. En nuestro museo sentimos ese fervor y recuerdo de la gente que pregunta o visita el vehículo que usara Su Santidad Juan Pablo II y por ello lo hemos puesto en exhibición nuevamente en la puerta del club”.

No tuvimos la fortuna de que nuestro Papa argentino, Francisco I, pudiera visitar el país una vez ungido. Jorge Mario Bergoglio murió en el Vaticano en abril de 2025, a los 88 años, sin haber podido regresar a la Argentina. Ahora, el Papa León XIV, que fuera muy cercano a Francisco, tomará la posta y vendrá en noviembre.

LA HISTORIA DEL PAPA MÓVIL

En junio de 1982, frente a la inminente y desafiante visita de san Juan Pablo II en el marco de un contexto nacional sumamente complejo, el Arzobispado de Buenos Aires confió en el Automóvil Club Argentino para dar respuesta a una necesidad logística y de seguridad sin precedentes: la fabricación del vehículo oficial para el traslado papal.

Tomando como base una camioneta Ford F-350 modelo 1981 —que originalmente cumplía funciones como grúa de auxilio de la institución—, un equipo de técnicos, operarios y especialistas del ACA llevó adelante un trabajo contrarreloj verdaderamente heroico. En turnos continuos de 24 horas durante solo cuatro días, la unidad fue transformada de manera integral.

Se eliminó el sistema de grúa posterior para levantar una cabina cerrada y especializada que incorporaba rigurosas medidas de seguridad, destacándose los cristales antibalas de gran espesor —una respuesta directa y prioritaria tras el atentado sufrido por el pontífice en Roma un año antes—. En su interior, el habitáculo fue equipado con una base de madera de quebracho, alfombra roja y un asiento giratorio de color blanco especialmente diseñado para facilitar la cercanía y el saludo panorámico del Papa con los fieles que poblaron las calles de Buenos Aires.

Aquel vehículo único, pintado de blanco e identificado con los emblemas pontificios y patrios, no solo cumplió con creces su cometido histórico transportando a Juan Pablo II, sino que se convirtió con los años en una pieza de incalculable valor patrimonial y emocional para todos los argentinos.

Este vehículo no solo cumplió su función en la Argentina en 1982, sino que fue cedido posteriormente para la visita del Papa a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en 1988. Juan Pablo II volvió a la Argentina en 1987 pero no utilizó la unidad.

7-8-2026

publicidad

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here