AHORA QUE FACUNDO REGALIA está cerca de cumplir un sueño, bien vale recordar lo que pasaba cuando el panorama no estaba tan despejado.

A mitad de año, parecía un desastre consumado el hecho de que el pibe no pudiera juntar las divisas necesarias para hacer unas pruebas de Fórmula 1 en Silverstone. En ese momento se llegó a presentar la situación como terminal para la carrera del argentino que, sabemos, es producto esencial del esfuerzo íntegro de su familia.

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En esa circunstancia, cuando se reclamaba a los cuatro vientos un presupuesto respetable (unos 300 mil euros) para girar un par de días con un Force-India en el autódromo inglés, nosotros dimos nuestro punto de vista. Se trataba, en síntesis, de esperar la ocasión, de concentrarse a fondo en la tarea de pelear el torneo, en separar lo urgente de lo trascendente.

Lo que sucedió en esas pruebas fue que al Force India no lo probó ningún otro piloto que no fueran los titulares, Adrian Sutil y Paul Di Resta, o el reserva James Calado.

Otros pilotos de la GP3 sí probaron. Entre ellos los auspiciados por RedBull, y fue llamativo lo que sucedió con esos muchachos. Carlos Sainz Jr., el hijo del ex campeón mundial de rally, sobre quien se depositaban grandes expectativas, se subió a un ToroRosso e hizo el tercer mejor tiempo de todas las pruebas, quedando a menos de una décima del australiano Daniel Ricciardo, que había marcado el segundo mejor registro. Sainz señaló 1m33s016. (Ese día la pista tan rápida que Ricciardo marcó mejor registro con el ToroRosso que con el RedBull al que se subió luego…)

Bien: al día siguiente, Sainz Jr. no pudo repetir, también con un Red Bull, la marca que había señalado con el ToroRosso, lo mismo que Ricciardo. Ese día, al coche italiano subierron al ruso Daniil Kvyat. ¿Qué tiempo marcó? 1m35s281. Más de dos segundos más lento que el registro de Sainz Jr., con el mismo coche, el día anterior. Ponele que la pista fuera un segundo más lenta ese día… El tiempo de Kvyat fue el 25º de 33 señalados en los tres días de ensayos.

Después, la dinámica de las corporaciones. Mark Webber se va de la F-1, deja su lugar vacante, se anuncia que lo ocupa Ricciardo. ¿Y quien, a su vez, llenará la butaca vacía en ToroRosso? La cátedra se jugaba todas las fichas a que el reemplazante sería el portugués Antonio Felix Da Costa, de buen desempeño en la World Series by Renault.  En esos ensayos de Silverstone, Da Costa manejó un RedBull y marcó 1m33s821, el primer día. En la general, su registro quedó 14º.

Pero el portugués acabó el torneo (que ganó Kevin Magnussen, el hijo de Jan, en la mira de McLaren) en un pálido cuarto puesto, y al diablo con Da Costa. ¿Sainz Jr.? ¿El que concitaba tanta atención, tanto hype? A la definición de título de GP3 en Abu Dhabi llegan seis pilotos con chances de ser campeón, Facu Regalia con mayores posibilidades que el resto. Sainz no es ninguno de esos seis.

A tomar por culo, dirían los españoles.

Al que han contratado, se sabe, es a Kvyat. Que la consideración tenga que ver, también, con el mercado ruso, es indiscutible. Pero la manera en la que los muchachos de la latita energética han tratado a los pilotos de su academia en los últimos años, utilizando la vara de los resultados como medida de comparación, no deja duda acerca de que fue lo que pesó en la decisión.

El dinero, plata, aporte, presupuesto, como quieran decirle, es decisivo. Pero los resultados son fundamentales, si se quiere construir una carrera sólida y con aspiraciones.

Por P.V.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 COMENTARIO

  1. Coincido con VisionAuto, los resultados son fundamentales. cuando vamos a los libros de historia del automovilismo lo que vemos son quien salio campeon y con qué auto, no quien fue el «mejor». Esto es duro pero es asi. Mal que nos pese el rusito no solo paso por arriba a Facu Regalia con su

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