VIENE DESDE EL FONDO DE LA HISTORIA DE AUTOMOVILISMO,    .

El triunfo de Lando Norris en el pasado Grand Prix de Miami puso de manifiesto, una vez más, los profundos lazos que existen entre la segunda escuadra más antigua de la Fórmula 1 y la gran potencia mundial. Es un gran momento para repasar esos instantes de asociación fructífera entre la marca y el país del Norte.

Mónaco 1966. La primera competencia del equipo McLaren en el Mundial. Chasis equipado un motor Ford construido para Indianápolis, pero achicado de 4-2 a 3 litros. ¿El piloto? Claro: Bruce McLaren.

 

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Los años Can-Am. Entre 1967 y 1969, McLaren tenía los coches más potentes del mundo, los M6 y los M8 con motores Chevrolet de 7 litros, 1000 HP por tonelada, y esos títulos –el campeonato se corría esencialmente en pista de los Estados Unidos- reportaron mucho dinero. El naranja papaya ya era un clásico de los McLaren. Conduciendo uno de esos autos, Bruce perdió la vida en junio de 1970 en Goodwood.

 

Al equipo lo salvó un estadounidense, el abogado Teddy Mayer, que se lo cargó al hombro. En 1974 armaron un super equipo, con Emerson Fittipaldi, Marlboro y Texaco. Con el M23-Cosworth salieron campeones en la última carrera: el GP de los Estados Unidos, en Watkins Glen. Emerson no ganó la carrera; el vencedor fue Carlos Alberto Reutemann…

 

En esos años, la relación entre McLaren y los Estados Unidos se hizo más estrecha con tres victorias en cinco años en las 500 Millas de Indiánapolis: en 1972, con el chasis M16B, con el equipo de Roger Penske y con Mark Donohue al volante; en 1974 y 1976, el ganador sería el piloto de Kansas Johnny Rutherford.

 

McLaren ganó su primer Grand Prix en USA en 1976 con James Hunt, camino al título de aquel año en liza con Niki Lauda. El inglés vencería también al año siguiente en Watkins Glen.

 

Todos los coches de Fórmula 1 utilizan hoy chasis de fibra de carbono. El pionero fue McLaren en 1980, a través de su diseñador John Barnard, y el chasis MP/2 se lo hizo Hércules, la empresa aeronáutica de Salt Lake City (Utah).

 

Cuando Niki Lauda volvió a correr, en 1982, tras su breve retiro, su primer triunfo fue en Long Beach, el Grand Prix de los Estados Unidos de la Costa Oeste. Ese año, además, John Watson logró un milagro. Ganó en el callejero de Detroit, la Motor City, largando desde la 17ª posición (foto).

 

En los años de Alain Prost y Ayrton Senna en McLaren, la escuadra dominó el GP de Estados Unidos de la época, en el callejero de Phoenix (Arizona). El francés ganó en el ’89, el brasileño en el ’90 (foto) y ’91. Hacía tanto calor en ese circuito que a los motores Honda que equipaban a los McLaren se les derretía el aislante del cableado electrónico.

 

En Indianápolis, dónde había ganado tres veces las 500, McLaren ganó dos veces cuando el Speedway recibió a la Fórmula 1: una con Mika Hakkinen, en 2001, y la restante con Lewis Hamilton en 2007 (foto). Lewis ganó además en Austin (Texas) en 2012. Hacía exactamente 11 años y medio que McLaren no vencía en F-1 en suelo estadounidense.

 

Y así como Teddy Mayer, natural de Pensilvania (arriba), salvó al equipo en los ’70, fue el californiano Zak Brown (abajo) el que lo rescató en la última década.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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