UN AÑO ATRAS, el 2 de marzo de 2015, terminó de clausurarse un ciclo en la ACTC.

 

 

Se cerró un período que en la conducción, había tenido hasta tiempo atrás al frente al controversial Oscar Aventin y, que en la última parte también involucró a su hijo Diego (por entonces vicepresidente de la categoría). En el caso del Pumita, en especial en el manejo de la televisación de las carreras a través de la productora Pistas Argentinas, que te acordás dejó de existir no sin disparar un escandalete de proporciones.

Un ciclo quedó atrás, con momentos de altísima tensión y durísimos encontronazos verbales y a solas, relacionados al manejo de la ACTC, FADRA (la fundación de la ACTC, hasta allí último bastión de los Aventin) y las televisaciones, entre el saliente Puma Aventin y quien lo había sucedido, el actual presidente Hugo Mazzacane. La relación mutua, en lo que significó uno de los cimbronazos más grandes en las últimas décadas teceístas, quedó quebrada y sin retorno.

Una historia álgida, provocadora y polémica como pocas, pasó a convertirse en uno de los capítulos centrales de un libro que alguna vez habrá de escribirse…

Por el equipo de VA

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