EL CASCO DE SIEMPRE, EL ANTIFLAMA DEL EQUIPO CHEVROLET DE TC 2000.

Y la gran y enorme diferencia, el Dallara-Chevrolet de Indycar del Juncos Hollinger Racing. Listo, presto en el circuito de Sebring, EE.UU, para que Agustín Canapino conociera por primera al volante del auto, el andar, las reacciones, la velocidad y capacidad de frenaje de semejante monoplaza.

El auto del Juncos Hollinger Racing «argentinizado», con publicidades de Río Uruguay Seguros (RUS), YPF, Speedagro, Martínez Sosa, soportes para la concreción de la experiencia del Titán en Sebring.

Se notó en sus expresiones, en su satisfacción y alegría. Desde las 8 de la mañana hasta las  6 de la tarde en Sebring, con muchi calor, Canapa fue por primera vez «piloto» de Indycar.

Una salida a pista (Foto gentileza Carburando)

Y el desempeño fue correcto, girando con cuatro pilotos de otros equipos, anduvo rápido pero con pie de plomo a modo de no cometer errores (sólo hizo tres trompos en las 100 vueltas completadas al circuito como es sabido, con un piso tortuoso que prefieren mantener así. Alertó sobre el tamaño del volante, demasiado chico, y se sorprendió, «por la forma que acelera el auto y la capacidad de frenaje, tremendo!».

ON BOARD, DELEITATE.

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Lo aguarda a Agustín la exhibición tan esperada en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez en ocasión del gran evento del Turismo Nacional con la carrera de los 200 Pilotos (5/6 noviembre) y días después otros ensayos en Termas de Río Hondo. Antes claro, seguir en la pelea por el título de TC y con muchas menos chances por el de TC2000. Así es la vida.

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