POR MAURO GIALLOMBARDO (*)
«El fenómeno de Franco es especial por las circunstancias. Es una reivindicación de los que lucharon y no pudieron llegar por falta de recursos o oportunidades, como Pechito López. Cuando era un nene miraba a Michael Schumacher y pensaba que yo debía estar ahí, y decía que iba a luchar para llegar. Entonces lo de el es un premio al esfuerzo, una especie de revancha para todos los que no pudimos llegar.
Vivi un deporte en el cual no recuerdo ver pilotos argentinos en Fórmula 1, salvo Norberto Fontana o Esteban Tuero. Pero desde Carlos Reutemann no había una butaca estable. El pibe demostró que no era verdad que no se podía; obviamente que contó con recursos, dispuso del apoyo de la familia, y tambien tiene talento. El apoyo argentino es lo mismo de siempre, quisiera saber quién sabía quién era Franco hace unos años, antes de entrar en F-1.
El argentino es amigo del éxito, y enemigo del fracaso. Todo podría haber sido distinto si Franco no completaba el sueño del pibe. El aficionado argentino es muy choto porque te dice “yo sabía que lo iba a conseguir porque lo sigo desde que arrancó pero si las cosas no se dan, te declaman: “y qué querés, si es un fracasado”. El fenomeno social necesita tener un emblema de éxito. Nunca nos alcanza. Tenemos la necesidad de mostrarle al mundo que somos los más pillos y capos; pero no es ni una cosa ni la otra.

Franco llegó a la F-1 por varias razones. Tiene mucha capacidad y es un mérito al esfuerzo como digo. Un fenómeno social que va a ayudar al automovilismo, porque todos los chicos que hoy tengan ganas de seguir un ídolo, seguirán a Messi, pero si le gustan los autos, también seguirán a Franco. Esto ayuda, más que nada, a que los pibes miren autos y carreras.
Es cierto que en la Argentina ya no se practican Fórmulas, pero lo más grande, el TC, se ve influenciado y empujado gracias a Franco. ¿Qué hay más importante que tener un piloto argentino en F-1? No existe, esto es la frutilla del postre. Es lo más importante. Es como tener al mejor futbolista del mundo.
Ni hablar si un día se le da pelear un campeonato. Ni hablar si lo gana. Ojalá se le dé, es un ejemplo de que el esfuerzo termina pagando, aunque a veces den ganas de tirar la toalla y mandar todo a la mierda.
Ahora parece que la mayoría de los argentinos saben de autos, del esfuerzo que hace falta y, poco más, poco menos, son ingenieros de Fórmula 1. Es la típica mentalidad argentina: está apoyando el resultado exitoso sin tener mucha idea de las cosas que son necesarias hacer para llegar adónde pocos llegan, y de que se tienen que reunir muchas circunstancias para lograrlo.

No sé desde qué lugar se critica a un pibe de 20 y pico de años que vive en Europa y que pasó su adolescencia e infancia dentro de un taller por su sueño. ¿Qué hubiésemos estado dispuestos a hacerlo si teníamos la posibilidad? Estaba solo en Europa, maduró de golpe, ¿como se puede criticar a un pibe que después llegó a F-1? Hagas lo que hagas, te van a criticar, hagas algo bien o mal. Muchas veces no tiene sentido y no construye nada. No escuché criticas últimamente porque está en un buen momento, pero más de una vez se lo criticó.

“Ja!, en ese momento quería hacer lo que hiciera falta para ganar el título. Hasta que me acordé que no había tomado la pócima, entonces le dije a un mecánico del equipo que fuera corriendo a buscar a Colapinto, el padre. Y de repente apareció Franquito con la pócima, la tomé y salí campeón de TC!.
Ahora bien, pese a todo el argentino critica por las dudas. Lo que más le gusta es criticar, sobre todo en las redes, dónde nada se juzga. Habría que poner un impuesto a la crítica que no construya. Al que diga cualquier verdura, al que es un zapallo hablando y dice cosas sin sentido, tendría que caberle una multa. Fui parte del automovilismo grande del país, y habría dado lo que sea por lograr lo que logró Franco. Tenés que saber mucho para decir se equivocó, ¿como te parás para hablar así de alguien?
El apoyo emotivo es como todo lo que pasa en el país. Los más fanáticos, cuando el resultado se da; los más criticos, cuando no se dan. Somos fans del éxito y el peor enemigo de la derrota. Lo criticaban a Messi, decían que no cantaba el himno. El fenómeno masivo del apoyo argentino tiene que ver con eso, con que necesita demostrar que somos los mejores, y el apoyo pasa por el resultado.
Seguramente que la mayoría que fue a verlo a Palermo nunca vio una carrera de autos; pero, gracias a Dios, somos argentinos y sentimos orgullo por lo que logró Franco. ¿Cuál es el sentido? Me encanta el apoyo, a veces se apoya sin tener mucho conocimiento, se lo apoya diciendo “yo lo sigo desde que corría en karting” y por ahí quien lo apoya no tenía ni la mas puta idea de quién era Franco. El argentino se sube al caballo ganador y se baja del perdedor.

Lo que ocurre socialmente está buenisimo para la generación que viene, porque esos chicos van a querer tomar la decisión de subirse a un karting y, ¿por qué no?, termine ayudando al deporte.
Pienso al contrario de lo que dicen algunos, que tener un argentino en Fórmula 1 va en detrimento del automovilismo local, del mercado nacional. Tener un representante en la máxima categoría de automovilismo, siempre va a ser positivo. Seguramente muchos nenes quieren ser Messi, y con la llegada de Franco probablemente quieran seguir sus pasos. Eso le va a hacer bien al automovilismo argentino».
(*) Campeón argentino de Turismo Carretera en 2012.
20-5-2026




















