UN TRIUNFADOR NATO.

Es sin dudas Agustín Canapino. Su victoria en Concordia le permitió llegar al centenar de éxitos en su extensa campaña en distintas categorías del automovilismo nacional. No cualquiera llega a ese número de festejos.

Ese espíritu ganador de Agustín le ha posibilitado superar rápidamente esa serie de tres frustraciones consecutivas (dos en el TC y la restante en el TC 2000) que en el comienzo de esta temporada 2022 se interpusieron en el camino a otros festejos. Vaya si el Titán se desquitó con cuatro victorias consecutivas (dos en cada categoría) y encima con otros tantos dobletes “chivos” de sus equipos y con Santiago Mangoni y Bernardo Llaver, sus fieles compañeros.

El Chevrolet de TC 2000 de Canapino cargará 50 Kg desde la cuarta fecha en Neuquén. «Habrá que trabajar para que no se sientan tanto» anticipa Agustín.
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“Son carreras de autos y tengo grandes autos y equipos” repite Agustín como explicación de este gran momento que también se compone de su gran capacidad conductiva, su determinación ganadora y un espíritu inquebrantable que resultó determinante para superar el duro golpe que significó a principios del año pasado la muerte de su padre Alberto. Tampoco es un detalle menor la subordinación de ambos compañeros a sus chances. Tal vez un vía libre no hubiese cambiado la situación pero al menos hubiese dado mayor atractivo a las competencias y valor a las victorias

Paradójicamente este gran momento pleno de triunfos no encuentra correspondencia en una privilegiada posición en los campeonatos. Aunque cueste creerlo, el piloto que ganó 4 de las 7 carreras que corrió (4 en TC y 3 en TC 2000) no lidera ningún certamen. Está tercero con 143 puntos en el TC por detrás de quienes todavía no han ganado como Germán Todino (152,50) y Juan Cruz Benvenuti (146). Marcha segundo en el TC 2000 superado por Julián Santero (98 a 83), quien acredita dos éxitos en los sprint pero ninguno en las finales.

Sobre el Chevrolet del JP Carrera, Canapino debió esperar hasta la 3ra fecha en Concepción del Uruguay para soltar su grito triunfal tras las frustraciones de Viedma y Neuquén.

No ver al más ganador en la cima de los campeonatos en los que participa es raro pero no es una simple casualidad en estos tiempos. Resulta la consecuencia de escalas de puntaje, que especialmente en TC, recompensan más la confiablidad de llegar por sobre la efectividad de ganar. Poco que ver on ese “automovilismo puro” que defiende Canapino, quien tampoco está muy a gusto con las inversiones de las grillas en los sprint y los lastre que cargan en el TC 2000, pero como aclara «es el reglamento y hay que respetarlo…».

“Quiero pintar el número 1 en las dos categorías” avisa Canapino. Qué otra cosa puede esperarse de un ganador como el Titán. La cuestión es saber si podrá, y si querrá seguir ganando. Está visto que ganar y ganar ayuda, pero con estas escalas de puntaje no asegura estar arriba en los campeonatos.

 

 

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