DOMINIO TOTAL

“Como equipo nos interesa el resultado y el marketing. No nos importa si la carrera es interesante para la gente que la viene a ver”.

Desde el comienzo, Canapino dominó la carrera con la tranquilidad de tener como escolta a Llaver.»Tuvimos la carrera controlada y todo salió bien», destacó Agustín.

Duro pero cierto, el concepto de Yves Matton, aquel pragmático director deportivo de Citroen en los tiempos de gloria de la marca francesa en el rally mundial. Sostenido en el parque de asistencia de Villa Carlos Paz, el argumento que llevaba a que, con apenas una etapa disputada, ya tenía decidido el ordenamiento final entre sus pilotos.

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Sin que nadie lo haya reconocido tan abiertamente, casi con seguridad, el mismo argumento tendrá la gente del equipo Chevrolet YPF para con tan sólo un par de carreras sobre la docena que componen el campeonato, haber decidido apresuradamente que Agustín Canapino tiene la prioridad en la lucha por el título.

Es cierto que es el campeón y su gran referente, pero un compañero veloz, combativo y fiel como Bernardo Llaver, merece la chance de disponer de algunas fechas más de libertad. incluso con el antecedente que el campeón vigente es el propio Agustín. Qué mejor para una marca que demostrar su poderío con distintos pilotos.

No parece ser el caso de Chevrolet en el TC 2000. Vaya a saberse porqué. Lo cierto es que por encima de la ógica intención de favorecer los intereses del equipo, como contrapartida la decisión va en contra del proclamado deseo de ganar el interés de la gente, algo que necesita a categoría en esta etapa de recuperación.

Matías Milla fue el permanente escolta de los Chevrolet. «Esperaba que sobre el final se cayeran en el ritmo pero no pasó», contó el piloto del Axion Sport con el Renault, satisfecho con su tercer puesto.

“Es difícil opinar cuando suceden este tipo de situaciones. Simplemente las asumo como que son las reglas del juego y trato de disfrutar el buen equipo, auto y compañero que tengo, porque si no los tendría tampoco podría mostrarme en la punta”, se consuela Llaver. Se entiende. En el acotado panorama de butacas, disponible por un lado y competitivas por otro, que tiene la categoría no encuentra otra opción mejor para animarse al cambio. Por eso prefiere el papel de actor secundario al de reparto o la ausencia. Vale también.

La situación no es nueva, pero va agudizando el problema de carreras poco disputadas, que el TC 2000 no puede resolver. Ya se vio en Bahía Blanca, cuando la orden de equipo le impidió Llaver defender un liderazgo que entregó mansamente a Agustín. En Concordia ni hizo falta la orden. Con Canapino y Llaver instalados en los dos primeros lugares de la grilla en la final, era fácil imaginar su desarrollo. Fue un desfile  más que una carrera en la punta. Un monótono desfile, con el gallardo y tranquilo paso del Titán en punta custodiado a metros por el disciplinado Berni. El resto, lejos, como bien habían anticipado los principales rivales (Santero, Milla, Pernía, Barrrio y Ardusso) tras al sprint, al considerar a los Chevrolet “fuera de nuestro alcance” y limitar sus expectativas a “sumar puntos”.  Ni siquiera las alternativas del Push to Pass (poco mencionada por los pilotos en Concordia), y el ingreso del auto de seguridad al final que estiró en cinco minutos la duración de la carrera, movieron la acción en la punta.

Pernía (Renault) y Yannantuoni (Honda) repitieron en la final el toque de la carrera sprint. Fabián fue sancionado con un pase y siga. Ambos terminaron retrasados.

Julián Santero volvió a aprovechar situaciones (abandono de su compañero Barrio, retrasos de Pernía y Montenegro y sanción a Yannantuoni) para avanzar del octavo puesto de salida al cuarto final. Sobre un consistente Toyota, con 20 Kg más que el Chevrolet de Canapino, cosechó valiosos puntos para seguir adelante en el campeonato. Suma 98 pero ya tiene cerca a Canapino con 83 y Llaver con 81. Algo más lejos, con 65, quedó Pernia, desafortunado en el fin de semana con toques con Yannantuoni que le hicieron perder puestos y puntos. Entre ese cuartero asoma la lucha por el titulo. O mejor dicho entre el trio Santero, Canapino, Pernía, porque como marcan los hechos, Llaver está para acompañar. Una lástima porque dentro de la trilogía de marcas (Toyota, Chevrolet y Renault) también estaría bueno ver un duelo entre compañeros.

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2 COMENTARIOS

  1. El TC2000 necesita mas pilotos de primer nivel. Es mucha la diferencia de Canapino, Pernia, Santero y Ardusso con el resto. Tienen que traer los mejores del TN, pero el TC Pick Up aprovecho la baja y les ofrece un producto con buena venta publicitaria.
    Hoy si alguno de los 4 que nombre se escapa y a los otros les pasa algo las carreras terminan siendo muy lineales. Y eliminar los kg y mejorar el push, esta mal implementado, tiene que ser como en Indy que tenes 90 seg que se gastan a medida que apretas el boton sin retardo

  2. Cambiaron los dueños y el nombre , pero la categoría sigue dejando mucho que desear . Todo tiende a que la transición no va a durar un año , sino mucho más, mientras el público se sigue alejando y pone el ojo en otras categorías.

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