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POR APENAS DOS PUNTOS TODAVÍA NO ES CAMPEÓN

En el cool room del Circuito de las Américas, en Austin, no se sabía quién estaba más contento: si Kimi Antonelli por ganar de manera aplastante la carrera o si lo estaban Charles Leclerc y Max Verstappen porque el chico que los derrotó está a punto de consagrarse campeón mundial con apenas 20 años y dos meses…

Será sin duda el próximo domingo en Ciudad de México: lleva 123 puntos de ventaja cuando quedan 125 en juego. Solo una hecatombe puede impedírselo.

Estamos ante la presencia de un futuro gran campeón mundial. Ganó la mitad de las carreras en disputa y, si se consagra el domingo como todo indica, lo habrá hecho con cuatro carreras de anticipo.

¿Quién podría haberlo imaginado?

Cuando arrancó el año de manera tan mortífera, tras ganar el GP de Australia, George Russell creyó que ya podía ir probándose el traje. No se ha visto nunca una paliza tan grande entre dos pilotos del mismo equipo contendientes al título. Antonelli lo pasó por arriba en casi todas las carreras restantes.

¿Será por esa razón que Leclerc y Verstappen están tan contentos…?

Desde la pole-position, Antonelli concretó una largada brillante. En la primera vuelta ya llevaba 2s3 de ventaja sobre Verstappen. Estaba dispuesto a hacer lo que necesitaba para ser campeón: ganar. Si los otros resultados no ayudaban, al menos él había hecho su parte.

Así ocurrió: Lewis Hamilton habría subido al podio si un VSC sobre el final no le hubiera quitado dos vueltas de persecución a Verstappen. Tenía que terminar de quinto para atrás para consagrar al joven de Bologna. Acabó cuarto.

Lo mismo ocurrió con el pálido Russell. Con el mismo coche que Antonelli, terminó octavo a 54s de su compañero, casi un segundo por vuelta… Pero debía terminar noveno para que el joven Kimi se ciñiera la corona.

No importa. A quienes gustan las emociones fuertes, ver conducir a Antonelli genera un dulce placer, sea campeón o no. La manera en la que transporta velocidad al interior de las curvas, en la que puede establecer ritmos despiadados casi sin transpirar, cómo consigue construir ventajas (y triunfos) incontrastables, nos indican estar en presencia de alguien especial.

Los años dirán si es un gran campeón. Lo que queda claro, por ahora, es que será un merecido campeón.

Párrafos para los demás. Leclerc hizo una carrera impecable, y esta vez Ferrari acertó al pararlo para ponerle gomas duras. El equipo de Maranello entendió que eran las cubiertas para correr cuando vio al campeón Lando Norris llevarlas con eficacia. Ese mismo gambito casi le da el tercer escalón del podio a Hamilton.

Verstappen nunca usó la cubierta dura: la secuencia blanda-blanda-media no fue tan robusta esta vez. De todas maneras, nos dejó una tarjeta recordándonos que sigue siendo el mejor cuando, para defenderse del ataque de Leclerc, lo superó a Norris en la curva 1. Caviar.

No estuvo mal Norris con un McLaren que desde hace un puñado de carreras es el peor de los coches de la punta. Por eso, aún con una estrategia ideal de una parada (medias-duras), tuvieron que conformarse con el quinto lugar.

Y estuvo muy bien Liam Lawson (Racing Bulls) volviendo a ser el mejor del resto. La actuación de Alpine la tratamos aparte.

25-10-2026

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