Un 1 de agosto de 1976 Niki Lauda protagonizaba y terrible accidente en Nurbúrgring sobre una Ferrari de Fórmula 1, ocurrido como recordarás, durante el Gran Premio de Alemania. Estuvo al borde de la muerte varios días pero sobrevivió, después por su valentía y la manera más sus acciones y logros, superó tamaña situación y se convirtió en leyenda.
Hasta el 1 de agosto de 1976, Niki Lauda era un campeón mundial reconocido por su talento conductivo, pero no prorvocaba especiales emociones. Era frío, bastante distante. Y una computadora por la forma precisa de manejar un auto de carrera. Se le conocían muchos triunfos, pero ninguno con el sello épico
Tarde o temprano ,las computadoras terminan fallando. Y esa computadora que era Lauda sobre un Fórmula 1, falló en el Gran Premio de Alemania en la curva Bergwerk del circuito largo de Nurburgring, que Lauda nunca vio con agrado por su escasa seguridad. Su despiste seguido del incendio de su Ferrari conformaron un escenario dantesco. Solo la valentía de sus colegas, Merzario, Lunger, Ertl y Edwards, hizo que tras grandes esfuerzos pudieran sacar a Lauda de ese infiermo terrenal en el que se derretia su vida.

Las quemaduras y fundamentalmente las complicaciones pulmonares por la aspiración de gases tóxcos lo tuvieron al borde dela muerte durante varios días Como una nueva prueba de la crueldad de la F-1 mientras Niki luchaba por vivir, Ferrair comenzó a buscarle reemplazante. Pero como buen pisciano NIki no se dio por vencido, ni siquiera cuando en la nebulosa de aquellos días, escucho a un sacerdote cuando le dio la extremaunción
”Quiero vivir” se prometió. Se aferró a la vida y 42 días después de estar a las puertas del infierno en Nurburgring, se subió de vuelta a la Ferrari en Monza para para pelearle a James Hunt un campeonato que tenia casi en el bolsillo hasta ese 1 de agosto. Con el rostro desfigurado por las quemaduras, pero con una voluntad de acero y máas fuerte que nunca.
.Ahí Niki Lauda empezó construir su leyenda en distintos capítulos. Su decisión de abandonar voluntariamente en Japón `76 por la torrencial lluvia, sin importarle l que le dejaba el título a Hunt. Su revancha en 1977 con el segundo campeonato con Ferrari. Su anticipada despedida de Enzo. El imprevisto primer retiro en plena clasificación en Canadá 1979. El regreso en 1982 sin perder protagonismo y el tercero de sus tituloa mundiales en 1984 por apenas medio punto sobre Alain Prost, su compañero en McLaren.

Por todo, ya no se lo vio a Lauda como El Computer de mediados de los 70. Se transformó a partir de salir de las llamas de Nurburgring por su determinación para no dejarse vencer, en una leyenda viva del automovilismo y el deporte. Mensaje que recibió hasta sus últimos años de vida, cuando trabajó como asesor deportivo de Mercedes Benz, cuando entre otros aportes, aconsejó la contratación de Lewis Hamilton. Un reconocimiento especial desde el grado de leyenda. Porque no sólo se lo admiraba por ganar carreras y campeonatos, además porque supo en su momento ganarle la dura lucha a la muerte.
Rival invencible a la larga o a la corta. La muerte se cobró revancha siete años atrás. Su gastado cuerpo sufrió las consecuencias de lo padecido. Así pudo la muerte con el físico de Lauda, pero no con su figura legendaria surgida 50 años atrás de las llamas de la Ferrari.
01-08-2026




