IMPACTANTE Y AFORTUNADO.

Fue sin dudas el accidente de Romain Grosjean en el Gran Premio de Bahrein. También resultó sorprendente por la aparición de un actor que parecía desterrado en la actual Fórmula 1: el fuego. Un enemigo muy temido por los pilotos, tal vez el más temido.

Casi ausente en los últimos años, el fuego fue un partícipe importante en varios accidentes de las anteriores décadas, con dantescas imágenes que quedaron en el recuerdo. Como continuidad de la buena fortuna de Grosjean, proponemos repasar aquellos en los que por distintas circunstancias, el final no fue trágico.

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GRAN PREMIO DE SUDAFRICA 1973.

El BRM de Clay Regazzoni y el Surtees de Mike Hailwood se despistaron tras engancharse en una de las curvas del circuito de Kyalami. El suizo quedó desvanecido en el habitáculo mientras su auto comenzó a tomar fuego. Hailwood se bajó ileso pero al ver la situación no dudó en desafiar las llamas para rescatar a su colega y salvarlo de una terrible muerte. La imagen del rescate fue tapa del anuario Autosprint y por su decidida y valiente acción, Mike fue condecorado en el Palacio de Buckingham. Ninguno pudo contárselo a sus nietos ya que años más tarde, paradójicamente, y tras muchas temporadas en las carreras, murieron en sendos accidentes de tránsito en las rutas. Hailwood, en 1980. Regazzoni, en 2006. 

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GRAN PREMIO DE ALEMANIA 1976

Es el más recordado porque a partir de haber sobrevivido al infierno, comenzó a erigirse esa figura de leyenda que fue Niki Lauda. Aquel 1 de agosto de 1976, el austriaco llegó al legendario extenso y peligro Nurburgring en plena cabalgata triunfal rumbo a su segundo título consecutivo pero mirando con recelo la seguridad del trazado alemán. Pareció un presentimiento, ya que en la vuelta inicial de la carrera, su Ferrari se despistó, golpeó contra unas vallas y volvió a la pista envuelta en llamas. Arturo Merzario Harald Ertl y Guy Edwards detuvieron sus autos y extrajeron a Niki, que con quemaduras de tercer y cuarto grado en el rostro y los pulmones intoxicados por la inhalación de gases, estuvo al borde de la muerte al punto de recibir la extremaunción. Milagrosamente a los 42 días. volvió a correr para comenzar el camino de la leyenda.

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GRAN PREMIO DE SAN MARINO 1989.

Gerhard Berger encaró decidido aquel 23 de abril de 1989 la Curva Tamburello de Imola, pero la Ferrari no le respondió a su orden de doblar y sorpresivamente siguió de largo en un veloz y descontrolado andar que terminó contra el muro. Casi desintegrada no tardó en ser presa del fuego. Por entonces, y conmovidos por la imagen Paolo Verdi, Bruno Minoghi y Gabriele Vivoli, los tres bomberos a cargo de ese sector, ya habían comenzado a desandar los 90 metros que lo separaban de la Ferrari, Llegaron a los 14 segundos para rescatar a un Berger en estado de inconsciencia. Las quemaduras de segundo grado en las manos, la fractura de una clavícula y la fisura de una costilla fueron afortunadas consecuencias físicas para Berger. Las medallas recibidas resultaron un justo reconocimiento para los tres bomberos.

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GRAN PREMIO DE ALEMANIA 1994.

Seguramente en algún momento Max Verstpappen haya escuchado de su padre Jos el relato del dramático momento vivido el 31 de julio de 1994 en Hockenheim. Compañero de Michael Schumacher en el equipo Benetton, Jos ingresó a los boxes para recargar combustible, una práctica obligatoria por aquellos años para darle más atractivo a las carreras pero que entrañaba riesgos. Imprevistamente en medio de la tensa espera para volver a salir, el Benetton se vio envuelto por grandes llamas. Duraron escasos segundos pero parecieron eternas. Verstappen pudo salir del auto y recibir un baldazo de agua como primera y precaria ayuda. Luego necesitó unas cremas para curar las leves quemaduras en el rostro. Otro saldo afortunado para un accidente que asustó mucho.

Claro que no siempre el fuego se fue sin una víctima fatal de un Gran Premio. Hubo pilotos que no tuvieron tanta suerte como los mencionados y vieron consumir sus vidas en dantescos accidentes en la Fórmula 1.  John Taylor (Nurburgring 1966), Lorenzo Bandini (Mónaco 1967), Jo Schlesser (Francia 1968), Piers Courage (Holanda 1970), Jo Siffert (Brands Hatch 1971) y Roger Williamson (1973) forman parte de esa lista que ojalá nunca se amplié. En Bahrein estuvimos muy cerca,

 

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