A poco de cumplirse dos años de su fallecimiento (11-5-24 a los 73 años).
Juan María Traverso fue evocado una vez más desde su muerte. Y no resultó un homenaje más. Estuvo rodeado por un clima especial, cargado de emoción y melancolía.
En su «lugar en el mundo«, Villa Ramallo, ncerca de su quinta situada donde vivió tantos años, en un pintoresco lugar rodeado por mucho verde, fue descubierto un mural que refleja una imagen del Flaco y del Torino color naranja, inolvidable, usado para su debut en Turismo Carretera. Auto que supo lucirse en el Galpón del Flaco, como otros corridos por Juan María, el museo que instaló en la misma quinta, y meses después de su fallecimiento fue desmontado. La totalidad de muestras de la fabulosa vida deportiva de Juan María Traverso, antes de morir, adquirido por Jack, empresario y corredor en TC Pick Up donde utilizaba el pseudónimo, para instalar el museo en Buenos Aires, sin que aún no conozca más sobre dicho emprendimiento.
«El mural fue colocado en su lugar más emblemático! Ahí frente a la esquina del Club, donde tantas veces en su vida resultó para Traverso,el lugar ideal para un cafecito, su pucho y las mejores anécdotas», recordó Paula.
Sensibilizada y con sus ojos brillantes acaso por alguna lágrima, Paula remarcó, «Sigue (Traverso) estando con nosotros, solo cruzó la vereda y si mirás el mural con los ojos del alma, pueden escucharlo contar una anécdota o hasta tirar una puteada!».
“Porque te extrañamos todos los días!, esta (el mural) es otra forma de tenerlo siempre presente! #papásosleyenda”, entendió Paula cargada de emoción, «Muchas gracias a todos lo que lo hicieron posible».
«Mi papá sigue estando con nosotros, solo cruzó la vereda y si al mirar el mural, lo pueden ver con los ojos del alma, escucharlo contar una anécdota o hasta tirar una puteada!».
EN SU GALPÓN, ANÉCDOTÁS EN EL PROGRAMA LÍBERO
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