Y DE REPENTE.
Autos exclusivos es poco, super deportivos que cuestan millones de euros, sofisticación y tecnología aplicada superlativa.
Los podes ver todos los días en las calles de Principado, el paraíso que los abriga. Y uno de los epicentros es el Casino, adonde llegan conducidos por millonarios, invariablemente muy bien acompañados.
Hasta que de repente, y sacando pecho, un hombre al volante de un reluciente Fiat de los ´70 (también con la compañia de una bella), no se inmuta antes otras maravillas mecánicas y también parqueó para ir a jugar unas fichas.
Es Mónaco!
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