RECORRIÓ UN LARGO CAMINO.

Matías Milla merecía una reivindicación en el alto nivel del automovilismo nacional. Reconocido como uno de los mejores kartistas argentinos de los últimos tiempos (lo prueban sus 10 títulos entre Sudamericanos, Panamericanos, Argentinos y Bonaerenses y su reciente clasificación para el Mundial tras ganar la clase DD2 Senior), este bonaerense, nacido en Campana el mismo dia (3 de enero de 1985) que Michael Schumacher cumplió 16 años, había recibido más golpes que alegrías. Apenas sobresalían de sus pergaminos el título en el TC 2000 en el 2013 y un subcampeonato de Fórmula Renault, detrás de Maximiliano Merlino,compartido en el 2003 con Matías Jalaf, el actual piloto de TC.

Hasta el soleado domingo del Zonda en que una interesante carrera demostró la validez de correr en el legendario circuito sanjuanino, el nombre de Matías Milla había alcanzado trascendencia pero por el lado menos grato que tiene el automovilismo:  los accidentes.

En julio del 2018, Milla destruyó su auto en El Zonda En el mismo escenario, este año ganó su primera carrera en el Sùper TC 2000. Las vueltas de la vida.
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El primer acccidente fue justo el día de sus debut en el automovilismo, un 14 de abril del 2002 en Río Cuarto en una carrera de la Fórmula Renault. Un debut que pudo ser despedida, porque mientras se recuperaba de un traumatismo en el tobillo izquierdo, Matias no estaba seguro de seguir corriendo, impresionado y consternado por el choque que a 170 Km/h. había protagonizado con Matías Rico,  incidente que provocó la muerte de su también joven colega.

La pasión pudo más. Milla siguió arriba de los autos de carrera y entre 2004 y 2006 probó suerte en el automovilismo europeo (Fórmula Renault Europea, Formula 3 Española), donde incluso figuró en la mira de Escuela de Pilotos Jóvenes de Red Bull, donde conoció el  super exigente trato de Helmut Marko, el expiloto de Fórmula 1 y todavía a cargo de ese programa de proyección de pilotos jóvenes.

Mucho más fresco está el recuerdo del otro susto que proyectó a Milla al primer plano de la consideración. Fue en julio del año pasado en el Zonda sanjuanino de su reciente primera alegría, cuando en un espectacular despiste y golpe contra la montaña destruyó el Renault Fluence del equipo privado Sporteam. Matias salió ileso.

Casi catorce meses después. ese mismo Zonda tan exigente y atractivo como peligroso, le dio la revancha y el primer triunfo en el Súper TC 2000 luego de 74 carreras. Una reivindicación que merecía y necesitaba este tercer Matías (los otros, Rossi y Muñoz Marchesi) ganador en la categoría.

 

Fotos: Prensa Súper TC 2000.

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