NACIDO EN CHACABUCO, ENTRÓ CARGADO DE IDEAS MUY JOVEN AL AUTOMOVILISMO. UNOS 50 AÑOS TRANSCURRIDOS, LE SIRVIERON PARA CONSTRUIR LA TRAYECTORIA ESTUPENDA EN LA ARGENTINA Y PAÍSES DE AMÉRICA DONDE TRABAJA, MÁS RECIENTE EXTENDIDO A ESPAÑA.
Radicado en el coqueto Barrio de Miraflores en Lima, Perú; Gustavo Donadio montó su complejo técnico desde donde ha trabajando en autos de Turismo para correr en el país y la región, y también abocado in crescendo en desarrollos de elementos para competición para el automovilismo peruano y de Centroamérica, el Caribe, México.
Desde aquella época de ímpetus y sueños, cuando “volvía con grasa hasta los ojos a mi casa; en vez de ir a la pileta del Club Social de Chacabuco en la semana, me iba al taller de la concesionaria de mi viejo. Yo empecé a apasionarme con las carreras de autos cuando tenía 12/13 años, a mi papá le gustaban mucho; a esa edad además ya usaba los cronómetros, reglas y papel milimetrado”, supo recordar Gustavo en Chacabucoenred.com
Desde su época de estudiante, Donadio se inclinaba por la Física y Matemática, «me gustaban tanto esas materias que no llegué a recibirme como ingeniero, me faltaba un año y medio», pero bueno, me puse a hacer autos de carrera, ja”.
El primero construído fue un Fórmula en 1973, después de empezar a diseñarlo dos años antes. «Se dio que a el auto gustó y eso me embaló más todavía, yo siempre tuve la virtud de entusiasmar a la gente”. «Cuando dije en Chacabuco -apunta- que haría un auto de Fórmula, mis amigos me miraron como diciendo «este tipo está loco», pero como yo les transmitía tanta pasión, todos empezaban a creer que era algo que se podía hacer”.
“Tito Urretavizcaya con 14 años, venía todos los días al taller, nosotros lo sacábamos porque era muy chico, pero él se subía arriba del auto de carrera, le encantaba. Lo mismo me pasó a mí al construir autos de carrera, dos apasionados por lo nuestro. Tito como piloto y en mi caso como constructor. El llegaba al taller y al toque nos pedía sentarse en el auto y estaba horas sentado. A veces le robaba el karting al padre y salía a andar, era un mocoso, ja!”, recuerda.

¡Que tiempos!. Donadio y amigos, rodean el Fórmula 4 construído por el de Chacabuco.
A Donadio, los libros nunca «lo mordieron», “los libros, todo eso me fue haciendo un background alrededor del estudio, y a la vez formarme como autodidacta. Más tarde, con el paso del tiempo pasé a investigar cosas más elevadas”.
Que personaje Miguel De Guidi, defensor a ultranza de los monopostos. A Miguel; Donadio le construyó un auto para Fórmula 2, «Le decían El Loco, corría en Fórmula 2, y se le había puesto que yo le iba a hacer un auto. Yo tenía 23 años, o sea él estaba loco y nosotros más aún!. Hay que decir que era una categoría en la que ni Berta corría, eran cuatro o cinco marcas de autos europeos”. Con ese auto, De Guidi ganó varias carreras y fue subcampeón en un Fórmula que «revolucionó el automovilismo argentino», asegura Gustavo.
“Fue revolucionario –detalla- porque fue el primer Fórmula que se hizo en el país (1975), y que se desmontaba.Es decir, le sacabas cuatro tornillos y tirabas para atrás el motor y la caja autoportante, como se le decía en esa época. Fue uno de los primeros monocascos hechos en el país”. En los años siguientes, el chacabuquense hizo varios autos de Fórmula, uno para Guillermo Maldonado y através de Yoyo, conoció a Oreste Berta.

Uno de los autos más recordados, salió del lápiz de Donadio. Aquel Fiat emblemático Fiat Regatta de TC2000 que manejó Cocho López en los ´90; el «Regatta Vencedor» como se lo conoció por nombre del producto que publicitaba. Donadio hizo lo siempre sintió, batallar duro para conseguir objetivos. «correr con autos hechos por mí contra los del Mago Berta y ganarles mas de una vez, nunca lo olvidaré!».
En línea con el Mago, Donadio también tuvo autos con nombre propio: Los formulas DEPAC (Desarrollos Especiales para Autos de Competición). Lo acompañaron en el emprendimiento como socios, Carlos Lanciotti un corredor en cafeteras y José Luis Sffaeir, «mi mano derecha en la vida”, reconoció tiempo atrás a Chacabucoenred. Ellos le dieron vida en 1979 a DEPAC, cuya fabricación se acercó al centenar, incluyéndose la exportación a Uruguay de 18 autos y también a Chile. A su vez, salieron subcampeones en Fórmula Renault, ganamos campeonatos en Uruguay. Y en 1984/1985, avanzaron en un proyecto «que parecía espectacular», remarca Donadio. Un auto de Fórmula Ford Internacional para correr en Estados Unidos y también para venderlo allá.
Pero; siempre hubo un «pero»· en la Argentina. Una de las tantas devaluaciones que han golpeado a los argentinos, sacó del juego al promisorio emprendimiento y a Donadio lo puso en jaque, tanto que en 1986 estuvo a punto de colgar los botines, y hasta debió dedicarse a vender pequeños ciclomotores. Hasta que llegó el momento de la revancha y los reconocimientos por lo hecho en la etapa afuera del país.
Visionauto escuchó a Donadio como trasladaba sus vivencias intensas a la conversación. Inquieto, transgresor para años de mansedumbre mediática y palabras escasas, el espírtu que lo sigue guiando con poco más de 70 años cumplidos, no ha parado de empujarlo hacia adelante. Lo imposible no lo cultiva, solo se trata de ir a la caza de metas que, aunque se conviertan en una quimera, nunca bajará la guardia ni la actitud. Y así no se ha detenido: estudia proyectos, los analiza, investiga para hacer un auto de carrera adecuado a los reglamentos y sin resignar alternativas válidas y que vaya lo más rápido posible, como Dios manda.

Gustavo guarda en su memoria como la de fierreros, la conquista de Emilio Satriano del campeonato de TC de 1990. En la Chevy blanca con vivos verdes, trabajó y sus frutos fueron una mejora clave en el chasis, a modo de potenciar las chances de campeón del Obispo. «Pablo Satriano me consultó porque el auto en la ruta, curvas y chicanas, se bloqueaba y seguía derecho. Fueron a probar y yo presencié el ensayo, «eramos unos locos de mierda, porque si Emilio no levantaba más de la cuenta en las curvas, nos levantaba por el aire a nosotros que analizabamos el andar del auto». Volvieron al taller y Donadio comprobó que el cardan del diferencial no funcionaba como era debido. «Habían puesto al revés caños en forma de V que sostenían a diferencial. Esos caños se siguen usando y la forma en que los modifiqué aquella vez en el auto de Satriano, también se usan de la misma manera ahora».
En la Argentina también fue mentor de la categoría GTA que buscó lejanas similitudes con el NASCAR, y de autos destinados a Fórmula Renault. Se fue a vivir afuera, y hace años está radicado en Perú, con viajes constantes a la región para ocuparse en el automovilismo centroamericano. Panamá, Guatemala, Guyana, México, Puerto Rico. En Panamá, cuyo automovilismo es muy poco conocido en la Argentina, resalta Donadio, «la actividad está en crecimiento, es más construyeron un autódomo espectacular, según las exigencias reglamentarias en el mundo, apto para categorías mayores, invirtieron 50 millones de dolares».
«Siempre me caractericé por hacer algo distinto o al menos intentarlo con seriedad pensando en ganar. Desde ya, siempre respeté a los pilotos rivales, a los técnicos rivales, eso sí apoyado en mis conocimientos nunca le tuve miedo a ninguno. Siempre pensé que les podía ganar, y por suerte lo conseguí. Sigo adelante como siempre lo he sentido, poniendo todo el esfuerzo y después de tantos años con las mismas ganas, pasión y convicciones».
fotos: Chacabucoenred.com (portada)
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