«Y ACÁ ESTAMOS…»

José Migliore lanza la frase luego que su  vital figura abandona el habitáculo de su Peugeot 404. Le sirve de preámbulo para ponerse a disposición de sus entusiastas hinchas, algunos tan octogenarios como él y también tan apasionados. Aquellos que en la década del 70, lo veían pasar raudo en los caminos en épocas de plena competitividad deportiva en el Turismo  y ahora lo tienen al alcance de un autógrafo, una foto y muchas anécdotas en este Gran Premio Histórico, donde por encima de la competencia priva la nostalgia y la emoción de recordar antiguos buenos tiempos y de disfrutar los actuales desde una actitud más relajada.

Migliore participa en el Histórico con un Peugeot 404, modelo 1975, réplica del que manejó en los Grandes Premios. Fue conocido como El Pinguino por sus colores negro y blanco.

 

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“Me gusta que la gente me recuerde y así como ellos se emocionan al verme, me emociono yo al verlos.  Es muy gratifícante poder disfrutar de esta demostración de la gente. Es mi mejor anécdota de la carrera…”, le confiesa a Visión, este José Migliore, una de las figuras del Turismo de los 60 y 70, tradicional defensor de Peugeot en aquellos recordados duelos con los Fiat.  Especialista en Grandes Premios y ganador de tres títulos. Es Pepe para sus amigos ó El Cóndor, como se lo reconoció en el ambiente por esa habilidad conductiva que siempre mostró para moverse en la montaña.  Presencia clásica en el Gran Premio Histórico, donde es la personalidad más convocante.

“Agradezco al Automóvil Club Argentino la invitación para participar en este Gran Premio. Mi idea no pasa por competir sino por disfrutar y reencontrarme con viejos amigos. Por suerte puedo hacerlo…”,  destaca sin vueltas este bonaerense de Martínez que el pasado 17 de marzo cumplió 86 años, nada menos. También reconoce que “no veo mucho el automovilismo actual, prefiero jugar al golf…».

—¿No le hubiese gustado correr en esta época?

—Y no sé. Me gustó y disfruté la que me tocó. Era muy linda, porque era más amateur. Existía un mayor compañerismo entre los pilotos, pese a que en la ruta y la pista competíamos con todo porque todos queríamos ganar. Costaban más las cosas y por eso se disfrutaba más. Ahora los simuladores les facilitan mucho las cosas a los pilotos jóvenes. Llegan a un circuito y a las dos vueltas ya tiene la puesta a punto del auto. Son otros tiempos.

"Disfruto mucho de participar en este Gran Premio Histórico" le dijo Migliore a Visión a su llegada a Mendoza ante la mirada de uno de sus hinchas.

—¿También antes había más pasión en los pilotos?

-¡Si! Había mucha pasión por lo que uno hacía y por la marca que defendía. Ahora no existe. Los pilotos actuales no tienen amor por ninguna marca. En mi época era inadmisible que yo pudiese correr con otra marca que no fuese Peugeot y así pasaba con la mayoría de los otros pilotos. Ahora se pasan sin vueltas de una marca a otra. Se hizo tremendamente profesional. Antes no poníamos excusas para ir a circuitos que eran riesgosos y desafiantes. Por ejemplo corriamos sin problemas  en El Zonda y llegábamos a fondo a la viborita  Recuerdo duelos con Eduardo Copello, que además de un gran piloto fue un gran amigo…

—¿Existía también mucha inconsciencia en cuanto a la seguridad?

—Es posible, pero por sobre todas las cosas  nos importaba correr  Ahora pienso que eramos unos inconscientes cuando recuerdo que en la primera etapa de un Gran Premio de Turismo hicimos un promedio de casi 150 Km/h, largando de noche y andando por la ruta. Puede ser que hayamos sido más inconscientes pero disfrutábamos más las carreras…

José Migliore.  La joya histórica de este Gran Premio Histórico.

 

Por M.S. (Especial desde Mendoza)

Fotos: Mónica Paz

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