UN REGALO QUE NOS BRINDA EL DEPORTE
Los muchachos mayorcitos que hacemos Vision vimos correr, desde Carlos Reutemann hasta Franco Colapinto, a todos los argentinos que pasaron por la Fórmula 1. Nos faltó, por cuestión de edad –y no solamente- haber podido seguir a Juan Manuel Fangio y sus compatriotas de los ’50, con José Froilán González en lugar destacado.
Pero aunque hubiéramos tenido esa posibilidad –y hoy estaríamos todos recluidos en un geriátrico, para alegría de algún que otro piloto o dirigente del automovilismo argentino– habría sido imposible. Porque los Grands Prix de la década del ’50, allí dónde Fangio dictaba cátedra, no se televisaban con asiduidad.
Lo podían ver correr en Buenos Aires, cada enero, en vivo y directo. Pero no a lo largo de la temporada. Podían seguir sus hazañas muchas veces por la radio, pero aquella dimensión mítica tenía mucho de construcción propia.
Pero la vida nos ha hecho este regalo. ¿Cómo no ver en este Lionel Messi que sigue zigzagueando a velocidad a los casi 39 años, rey absoluto del fútbol mundial, a aquel Chueco que debutó en el Mundial precisamente a los 39 años y desde allí edificó la campaña fabulosa que lo entronizó –para unos cuantos más que nosotros, los argentinos- como el mejor piloto de todos los tiempos?
Esta reacción planetaria que genera Messi con sus goles sirve para que, entre otros tantos miles de procesos que gatilla, tengamos idea de lo que disparó Fangio en su tiempo. Tenía al mundo rendido a sus pies, como el 10 ahora. ¡Lo que habría sido el Chueco en una era de redes sociales!

¿Es una exageración? El que no entiende nada de automovilismo puede pensarlo. Pero a quienes tenemos esta sensibilidad dual, porque nos emociona el deporte y también lo popular, no nos cabe la menor duda.
Messi es el Fangio del siglo XXI. Y verlo jugar a este nivel, cuando ya agotó todos los adjetivos, justo en el 40º aniversario del gol de Diego a los ingleses, nos hace sentir algo que, creo, es lo que nos habría provocado el Chueco si hubiéramos podido verlo en acción.
Ese placer no nos lo quita nadie.
22-6-2026





















Sin duda el reconocimiento internacional y unánime que tuvo y todavia tiene Fangio, puede ser algo comparable.
Pero luego con la excepción de Reutemann en F1 y Recalde en Rally, Argentina literalmente desapareció del radar mundial del automovilismo.
Y empezó a entrar, para no volver a salir, del radar mundial del futbol, con 2 de los 3 mejores jugadores de la historia.
Muy válida analogía,que buena nota
Los ingenuotes argentos no necesitan a Messi en el Mundial porque ya tienen una estrella propia rutilante en el firmamento de la F1 actual,que Fangio ni Fangio…